Cuando hablamos de vacaciones inevitablemente nos referimos a viajes y equipaje. El trajín de ir y venir con maletas, bolsas y macutos es sinónimo de romper la monotonía y partir a conocer mundo aunque sea a la vuelta de la esquina.

Salir de casa es la mejor manera que hemos encontrado para darle sentido a las vacaciones, sobre todo las estivales.  Todo esto nos lleva a tener que confeccionar una maleta en la que no falte de nada pero que nos permita movernos sin la sensación de llevar la casa a cuestas. Vamos a repasar como organizar un equipaje ajustado pero completo.

Un destino de costa exige un contenido diferente al de montaña, o un viaje por Europa necesita una ropa que no tiene nade que ver con una aventura por África. También hará variar el contenido si tenemos previsto estar fuera un fin de semana, ocho días o quince.  De cualquier forma esta lista vale para cualquier bolsa de viaje estival.

Vamos a suponer que la salida es de una semana a un destino veraniego

– Comienza por los artículos de higiene. Gel, champú (salvo que te alojes en un hotel),  suavizante (sí suavizante, el agua del mar hace estragos con el pelo  y la de las piscinas aún más), dentífrico y cepillo de dientes, leche hidratante perfumada y tu cepillo habitual. Todo ello lo puedes llevar en tamaño mini si la escapada es de una semana.

Tampoco debes olvidarte  del protector solar, si no utilizas uno específico, puedes comprarlo en destino, pero es más práctico llevar encima por lo menos la protección que utilizas para el rostro.

– Intenta simplificar los artículos de belleza. Una hidratante para la cara, una base de maquillaje preferentemente en polvo, y los accesorios habituales en ti. Si eres de la que se pinta las uñas no olvides el quitaesmalte, mucho mejor en toallitas que en frasquito.

– Medicinas imprescindibles: un blíster de paracetamol, ibuprofeno, tiritas, anti-estamínico para las picaduras y poco más, salvo que tengas que seguir algún tratamiento.

– A la hora de elegir la ropa, vayas donde vayas, es fundamental que combinen casi todas las piezas. Sacarás un mayor rendimiento si en lugar de separar una prenda para cada día, escoges cinco o seis partes de arriba combinables con tres pantalones y dos faldas. Si el destino  va a tener asegurada la buena temperatura cuenta con dos pantalones cortos y uno largo y si los colores de las partes de abajo son neutros les sacarás más partido.

– Añade dos vestidos elegantes para afrontar las salidas nocturnas. Y olvídate de los consabidos “porsiacasos”, siempre se quedan en el fondo del equipaje. Si temes que vaya a refrescar  pon una chaqueta fina, pero nada más.

– Ropa interior: una muda para cada día más la ropa de dormir. Esa pieza que siempre se olvida.

– Una toalla de playa y tres bikinis o bañadores. Una  bolsa o mochila plegable para poder llevarlo todo a la playa.

– Calzado. Unas playeras o tenis, calzado cómodo que te sirve para el viaje y para realizar excursiones; unas chancletas y un par de zapatos más vestidos (sandalias, alpargatas de cuña…)

Teniendo ya lo básico, sólo queda meterlo en la maleta

-Distribuye las cosas en capas a modo de “tetris”, de forma que no queden huecos que luego faciliten que todo se mueva. En la primera capa hay que poner las piezas más solidas y consistentes  como la toalla de la playa o las faldas y pantalones. Aprovecha los huecos  para meter el calzado siempre embolsado. Dentro de los zapatos puedes también meter los cinturones o las piezas de bisutería que vayas a lucir.

– En la segunda capa pon las camisetas, bikinis y la ropa interior (ésta también embolsada, así evitarás enganchones desagradables que la destrocen).

– La última capa debe ser de las prendas más delicadas y con más posibilidad de arrugarse, además de la ropa de dormir.

– Los productos de higiene y cosmética sitúalos en los alrededores de la ropa y en las zonas huecas. Es preferible que vayan en un compartimento alejado de la ropa, para evitar accidentes, pero no todas las maletas  disponen de ello. Un truco es llevarlos en bolsas de congelación con Zip.

– Si el viaje es en avión, nunca está de más llevar un pequeño equipaje de mano con lo indispensable y un cambio de ropa, por aquello de que puede perderse la maleta y agriarnos los primeros días de las vacaciones.

– Añade un estuche con la documentación necesaria y ¡Buen Viaje! Disfruta y piensa que todo es sustituible y reemplazable menos el tiempo.