No cabe duda de que la retención de líquidos puede obedecer a multitud de factores o alteraciones de la salud. En algunos casos son evidencias de una enfermedad que comienza a dar síntomas y en otros, la gran mayoría, es simplemente el resultado de un estilo de vida.  Los cambios hormonales con sus subidas y bajadas de estrógenos también tienen mucho que ver, de ahí que siete de cada diez mujeres lo sufran en algún momento de su vida.

El calor, la alimentación desordenada, la irregularidad en los horarios veraniegos… Las vacaciones son un largo listado de factores que a veces contribuyen a que inesperadamente acumulemos más líquidos en el cuerpo, recibiendo a cambio una desagradable sensación de pesadez e hinchazón.

Si cambiando ciertos aspectos de la dieta, o de nuestros hábitos, el problema persiste, puede esconder una hipertensión, un fallo hormonal o una enfermedad cardiopulmonar, en ese caso la visita al especialista es imprescindible. Pero si teniendo en cuenta una serie de precauciones el problema comienza a remitir, definitivamente estamos ante unos hábitos de vida poco saludables que pueden dar lugar a males mayores.

Señales que debemos atender

  1. Al acabar el día notamos los tobillos y las manos más hinchados que por las mañanas.
  2. En ocasiones al levantarnos notamos los ojos y los párpados más voluminosos que de costumbre.
  3. Aumenta la sensación de pesadez, e incluso incomodidad, sin razón evidente. Algunas ropas pueden quedar ceñidas u holgadas dependiendo de la hora del día.
  4. Notamos una mayor sensación de cansancio o malestar, motivado porque el aumento de líquidos en el organismo ralentiza el funcionamiento del sistema circulatorio.
  5. Aparecen signos de celulitis o piel de naranja en determinadas partes del cuerpo, un problema muy común que aunque no resolvamos definitivamente, sí podemos reducir de manera considerable

Qué hacer contra la retención de líquidos

  • Reduce la cantidad de sal que aportas a tus comidas. Optar por las hierbas aromáticas o por las especias es una buena solución. Cuidado con la salsa de soja, lleva mucho sodio.
  • Aumenta la presencia de verduras y frutas en tu dieta, son alimentos ricos en electrolitos y agua que ayudaran a eliminar lo que estás reteniendo.
  • Desecha o reduce la cantidad de alimentos elaborados con harinas refinadas o con demasiado azúcar. Una dieta más ligera también contribuye a reducir la presión de los líquidos.
  • Aumenta tu actividad física diaria. Realiza cualquier ejercicio que favorezca la sudoración y la circulación sanguínea. Andar en bici, nadar, correr o bailar, ponen el cuerpo el movimiento y facilitan la eliminación del líquido sobrante.
  • Un trabajo sedentario, en el que debemos permanecer la mayor parte de la jornada laboral en la misma posición, es uno de los mayores enemigos de nuestro cuerpo. No sólo aumentará la tendencia a retener líquidos en las extremidades inferiores, sino que además facilita la aparición de varices y coágulos en las piernas. Levántate cada dos horas a realizar pequeños estiramientos.

Los básicos

  • Bebe agua. El hecho de que retengas líquidos no quiere decir que estés convenientemente hidratada. Beber al menos litro y medio de agua diario ayuda a soltar lastre al tiempo que hidrata órganos y tejidos.
  • No lleves ropas ajustadas o calzado inconveniente. La presión de la ropa sobre la piel no impulsa la circulación sanguínea adecuadamente y facilita la retención.
  • Cuidado con los tacones. No sólo perjudican a las articulaciones de los pies y la cadera, también entorpecen la circulación de la sangre y aumentan la sensación de cansancio y pesadez.
  • Apúntate a las infusiones. El Té verde, la cola de caballo y otros preparados de hierbas son diuréticos y te ayudarán a no acumular.
  • Dale a tu cuerpo el descanso que necesita. Dormir ocho horas es el tiempo que precisamos para renovar y reciclar esa maquinaria perfecta que es nuestro cuerpo. La posición de descanso evita que la gravedad almacene los líquidos de manera indebida.

Introducir pequeños cambios en nuestros hábitos de vida se traduce muchas veces en recompensas inesperadas y gratificantes.

Más rutinas que ayudan

Ingiere una cantidad suficiente de proteínas, ya que si éstas faltan en tu dieta, puede reducirse la producción de albúmina y así, acumular líquido entre los tejidos.

Descansa lo suficiente.  El reposo es esencial para prevenir la retención de líquidos y sobre todo, si ésta se localiza en los miembros inferiores, por ejemplo las piernas.

Consumir té y demás infusiones a base de hierbas que en la mayoría de los casos tienen un efecto diurético.

Si tu actividad laboral te obliga a estar sentada durante mucho tiempo, levántate al menos una vez cada hora y da un ligero paseo por la habitación.

No uses ropa, zapatos o calcetines muy ajustados.

Si a estas acciones le añades hábitos como evitar el consumo de bebidas gaseosas, café o harinas refinadas, te sentirás y te verás mucho mejor. Recuerda que la retención de líquidos se presenta en 7 de cada 10 mujeres.