Las varices son venas inflamadas que se vuelven realmente molestas, incluso dolorosas, para quienes las padecen, pero además hacen nuestra vida más pesada, son antiestéticas y afean una de las partes más hermosas de nuestro cuerpo: las piernas. Estas dilataciones de las venas  aunque se vean a través de la piel proceden del sistema venoso que está a mayor profundidad y para una de cada cinco personas supone un problema severo.

La sangre de las piernas tiene que hacer frente a la gravedad para subir al corazón a oxigenarse y para ello las válvulas  sólo permiten la circulación sanguínea en un único sentido, hacia arriba y cerrándose una vez la sangre ha pasado. Si estas válvulas no funcionan correctamente se produce un reflujo de sangre que incrementa la presión en las venas y, como consecuencia, éstas se hinchan y se producen las lesiones vasculares.

A las varices solemos no hacerles caso hasta que se combinan varios síntomas como la pesadez en las piernas, calambres, dolor, cansancio, hinchazón y daño estético. Su aspecto puede variar desde las finas arañas vasculares hasta las más graves, abultadas y gruesas. Si decidimos actuar sobre ellas lo primero es consultar con un especialista médico. Del diagnóstico va a depender el tratamiento que nos aconseje.

Varices por qué se producen y cómo eliminarlas

Si la tecnología médica ha revolucionado para la mayoría de los tratamientos médico estéticos, bien podemos decir que en el caso del tratamiento de las lesiones vasculares ha sido más que una revolución. Hace tan solo quince años intervenir sobre las varices era casi un paso obligado por el quirófano, hoy en día muchas de estas lesiones se pueden tratar de manera indolora, sin inmovilizaciones y sin dejar cicatrices. Se tratan por dentro con métodos químicos como la microespuma de polidocanol que lesiona la pared de la vena provocando su cierre definitivo. Un proceso para el que se utilizan agujas muy finas que apenas produce molestias.

En los casos de las microvarices, de pequeño calibre o arañas vasculares y venas varicosas, también se utiliza el láser trasncutáneo que se aplica a través de la piel y consigue cerrar el vaso afectado. En Ethia se utiliza el  láser médico de Neodimio-Yag de CUTERA,  uno de los láseres médicos que más ha trabajado en la seguridad y que mejores resultados está obteniendo. Funciona con aplicaciones directas sobre la zona que se trata y consigue coagular el vaso sanguíneo para que sea el propio organismo el que elimine la variz de forma natural.

Nos encontramos ante un tratamiento indoloro. Este láser destaca por ser el más seguro gracias a su calibrado disparo a disparo y a su sistema de enfriamiento por contacto, de manera que los efectos secundarios son casi inexistentes. Puede haber algo de enrojecimiento o hinchazón de la piel justo después del tratamiento pero desaparece en unos pocos días. Para eliminar la lesión suelen emplearse cuatro sesiones de una hora a realizar en intervalos de tres meses cada una.

¡Dile adios a las varices!