Tener varices implica tener un problema circulatorio que afecta al retorno venoso de la sangre de las piernas. De los factores que desencadenan esta dolencia ya hemos hablado en alguna ocasión cuando hemos explicado que, aunque el embarazo, la vida sedentaria o una mala dieta, pueden agravar o incluso desencadenar las varices, lo cierto es que en la mayoría de los casos la genética está detrás de casi todas las enfermedades cardiovasculares y circulatorias.

A pesar de ello sí hay hábitos que debemos introducir en nuestra rutina diaria que van a conseguir que las varices no aparezcan antes de tiempo o que no agraven su estado. Entre estos hábitos tenemos que incluir la actividad deportiva. Partimos de la base de que el sedentarismo es un agente devastador para la circulación, sobre todo para las piernas. La postura sentada y con las piernas cruzadas bloquea el normal curso del riego sanguíneo por las piernas abonando el terreno para que las venas se obstruyan y se hinchen.

Pero no toda la actividad deportiva es válida. Hay deportes que pueden incluso empeorar unas piernas con varices yendo más allá del daño estético y añadiendo serias molestias.

¿Qué deportes debes evitar si tienes varices?

En general, todos aquellos que generan impacto agresivo contra el pie o mantener una postura forzada en un intervalo amplio de tiempo. Eso no quiere decir que no los puedas practicar en absoluto, sino que no es recomendable hacerlo con regularidad. Los riesgos de lesionar válvulas venosas son muy altos.

En el grupo de los deportes de impacto desaconsejados están: tenis, baloncesto, padel, futbol, rugby y casi todos los deportes de equipo. En esta categoría también tenemos que incluir el step o el zumba, dos actividades que se basan en ejercicios de piernas y que implican que la planta del pie golpee con fuerza el suelo, un hecho que dificulta el retorno sanguíneo y facilita que la sangre se estanque en las piernas. Lo mismo sucede con los deportes bruscos como el boxeo o el kickboxing, en ellos es fácil sufrir roturas de vasos capilares dando lugar a pequeños trombos, que en el caso sufrir varices pueden causar lesiones más serias.

Curiosamente, el subir y bajar escaleras sí es una actividad que viene bien a la circulación de la sangre por las piernas.

En este grupo de actividades desaconsejadas también se incluyen aquellos deportes en los que la postura para practicarlo no es natural y no facilitan el retorno venoso, como el motociclismo, la equitación o el piragüismo, sin embargo el ciclismo, que también exige una postura forzada, ésta se ve compensada por el movimiento continuo de la piernas que resulta muy favorecedor para activar el movimiento de la sangre.

¿Qué deportes debes practicar si tienes varices?

En la cara A de las actividades recomendadas para mejorar la situación de las piernas en caso de tener varices o incluso frenar su crecimiento vamos a encontrar todos los deportes aeróbicos, ya que motivar al corazón a funcionar a mayor rendimiento es también influir en mejorar la circulación. En el top ten de estos deportes tenemos todos los acuáticos. La natación supone uno de los ejercicios más completos y beneficiosos para el cuerpo, porque combina el esfuerzo físico, fundamental para tonificar los músculos, con la presión del agua, un doble efecto que contribuye a impulsar la circulación sanguínea.

Sin embargo, si lo tuyo es el deporte en grupo, pásate al aquagym. El movimiento del agua combinado con la actividad aeróbica ejerce un efecto inmejorable en nuestro cuerpo, no solo reafirma la musculatura, sino que reactiva la circulación mimando las articulaciones, que no sufren daño algún por mucho esfuerzo que realicemos.

Idénticos resultados vamos a obtener caminando de manera vigorosa, andando en bicicleta o practicando spinning, todos ellos deportes aeróbicos que estimulan el trabajo del corazón. Estas actividades ejercen presión sobre la planta del pie sin violencia colaborando en el retorno de la sangre desde las piernas hasta el corazón. Para quienes opten por estas opciones, recomendamos utilizar medias elásticas de compresión que van a ejercer presión en las zonas adecuadas, manteniendo el calor en la pierna e impidiendo el movimiento de los gemelos y incomodas lesiones.

Llevar el calzado adecuado y ajustar la actividad deportiva a nuestro estado físico es fundamental para conseguir no tirar la toalla y mantener el hábito de una práctica deportiva regular. No hay que olvidar que en la regularidad está el verdadero beneficio del deporte.