Nos encontramos en plena temporada de control de daños producidos por la exigente exposición al sol a la que nos sometemos en verano. Lo cierto es que en mayor o menor medida la piel sufre las consecuencias. Es ahora, cuando la piel ya ha recuperado su tono natural, cuando toca corregir, rectificar y reparar para tener un rostro prefecto otra vez.

Entre las opciones más satisfactorias y menos invasivas para el rostro se encuentran la aplicación de vitaminas faciales para recuperar la  firmeza de la piel y lograr un aspecto más fresco, descansado y rejuvenecido. Para ello podemos recurrir a la cosmética de calidad (que no necesariamente tiene que ser la más cara), o la mesoterapia, es decir, la infiltración de sustancias que estimulan la producción natural de esos componentes de la piel que la mantienen sana.

 

Mesoterapia

Técnicamente, la mesoterapia es la aplicación de medicamentos en las capas superficiales de la piel. Se realiza mediante micro-inyecciones que cubren toda la zona a tratar, haciendo hincapié en las zonas que más lo precisen. Los productos utilizados varían según cada paciente, pero los más utilizados son:

.- Ácido hialurónico no reticulado,

.- Una combinación de vitaminas y ácido hialurónico,

.- Factores de crecimiento plaquetario (Regennia Aesthetic).

 

Bio-estimulación en el rostro

El objetivo del tratamiento es realizar una bioestimulación cutánea para restaurar la vitalidad de la piel, recuperar su grosor y consistencia elástica, mejorando así su tersura y luminosidad.

Las sustancias infiltradas en el rostro tienen un efecto tensor. Van a estimular la producción de colágeno de manera natural, de forma que se reactiva la regeneración celular de la piel y mejora la hidratación de la dermis. Todo ello logra que las arrugas se atenúen porque la piel consigue rellenarse y subir de plano. Este tratamiento consigue que los surcos más leves desaparezcan, mientras que los profundos se suavizan notablemente.

El hecho de que estemos hablando de una bioestimulación cutánea y no de un relleno tal cual, implica que los resultados son visibles a partir de la segunda o tercera sesión. Dependiendo del estado de la piel, ese mismo estado es el que va a condicionar en número de sesiones a recibir, pero lo habitual es no superar las seis sesiones espaciadas cada quince días.

 

Micro-inyecciones faciales

Las microinyecciones se aplican en aquellas zonas que son más proclives a la formación de arrugas, como pómulos, entrecejo, óvalo facial… Tambíen en el cuello, escote y manos, dando como resultado final el efecto de un auténtico lifting. Se reparan todas las estructuras de la piel que se van cayendo con los años y una recuperación de los volúmenes que se han ido perdiendo en la cara.

Las infiltraciones de vitaminas en el rostro permiten recuperar la forma original, corrigiendo la flacidez y aportando la luminosidad que sólo consigue una piel bien hidratada. Combate las pieles desnutridas, grasas o que presenten poros dilatados.

Cada sesión tiene una duración de alrededor de 20 minutos y es indolora. Las microinyecciones son superficiales por lo que no es doloroso, pero si resulta incómodo para la paciente, suele aplicarse un anestésico tópico de efecto inmediato.

Con esta técnica conseguimos recuperar volumen, tersura, hidratación y elasticidad, en definitiva, todo aquello que la piel va perdiendo con el paso del tiempo, el efecto del sol y la contaminación.

Pero no es sólo recomendable para pieles dañadas. También está indicada para cutis más jóvenes pero que quieran prevenir males mayores. La mejor manera de atacar la flacidez, las arrugas y la pérdida de luminosidad es precisamente desde los primeros signos del envejecimiento.

 

 

Recomendaciones

Aunque nos encontramos ante una de las técnicas más seguras de la medicina estética, es obligatorio recordar que hay que ponerse en manos de un médico estético profesional, en un centro que nos proporcione garantías sanitarias, como el de Ethia.

También es recomendable evitar todos aquellos hábitos que vayan en contra del tratamiento que vamos a iniciar. Apostar por una alimentación saludable, una correcta hidratación bebiendo litro y medio de agua diarios. Y además no exponerse al humo del tabaco.

Por último, recordamos que hay que desmaquillar y tonificar el rostro cada noche para permitir su regeneración con la piel limpia.  También es importante aplicar la crema hidratante que nos ayude a esa recuperación nocturna.