Las expresiones de la cara dicen tanto de nosotros como las palabras. Apoyan la contundencia de nuestras frases o la delicadeza de nuestro tono de voz. Sin embargo, también hablan del paso del tiempo, del estrés o de las emociones que hayan podido marcarnos. Hasta hace poco para borrar estas molestas “circunstancias” había que recurrir al lifting; hoy existen métodos menos agresivos para mantenernos jóvenes, como la toxina botulínica y el relleno facial.

Cómo funciona el Bótox

El Botox, o toxina botulínica, influye directamente sobre las arrugas de expresión (patas de gallo, entrecejo, líneas de expresión de la frente), actuando sobre los músculos procerus (el que frunce el ceño), la zona frontal (frente) y la zona orbicular (en torno a labios y párpados). La toxina se inyecta intramuscularmente para frenar la conexión con el nervio y hacer perder fuerza al músculo, sin paralizarlo.  Sólo un médico especializado será capaz de aplicarlo con todas las garantías para la salud.

El resultado es un aspecto más relajado y tonificado, una expresión más dulce, más descansada, como si nos hubiéramos beneficiado de los efectos de un largo sueño.  Sin efectos secundarios, es uno de los tratamientos más recomendados. El efecto de la toxina botulínica puede durar entre tres y cuatro meses, pero es recomendable esperar a que el cuerpo la absorba por completo, de manera que después no sea necesario poner dosis más altas. Es conveniente que los retoques se hagan cada seis meses.

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  1. Acudir siempre a un centro médico estético especializado.
  2. Mejor empezar cuando comienzan a notarse las primeras líneas de expresión en reposo.
  3. Realizar tratamiento dos veces al año: antes de verano y antes de Navidad.
  4. Si las arrugas a tratar están muy marcadas es posible que necesitemos previamente un tratamiento de relleno facial.

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Relleno facial con ácido hialurónico

Con la edad, el cuerpo reduce drásticamente la producción de colágeno, haciendo disminuir la grasa que tenemos bajo la piel y estropeando su elasticidad; el efecto de la gravedad y la dinámica de la mímica hacen el resto. Los huesos se van marcando y las arrugas de expresión se acentúan.

A través de inyecciones de ácido hialurónico -que es absorbido naturalmente por el organismo- es posible corregir las arrugas, las líneas de cansancio en los pómulos, la piel caída en el óvalo facial, el mentón, las líneas de marioneta (en torno a los labios) y los surcos nasogenianos (desde la nariz a la comisura de los labios).

Es fundamental ponerse en manos de un médico especialista, porque según juzgue este la profundidad necesaria de la inyección,  se determina la densidad de la solución. Los beneficios del uso periódico del ácido hialurónico se extienden más allá del borrado de las arrugas: con su uso logramos una altísima hidratación de la piel, como si utilizáramos la mejor de nuestras cremas por dentro.

El efecto puede durar entre ocho y doce meses. Sin embargo, es mejor no dejar que el líquido no se reabsorba del todo. Se recomienda realizar una infiltración semestral con una dosis menor para evitar que la piel sufra un efecto acordeón (relleno y vaciamiento). Tras el relleno facial, es habitual la aparición de pequeños hematomas cutáneos, que duran de 5 a 7 días.

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  1. Realizar el tratamiento siempre con un médico especialista
  2. Revisar con el especialista un mes después del tratamiento.
  3. Retoques cada seis meses para evitar la aparición de arrugas.
  4. Su uso puede extenderse al cuello y al escote, a través de mesoterapia, con cantidades más diluidas.

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