Según el estudio “Motivos para dejar de fumar en España en función del sexo y la edad”, las principales razones de las mujeres para dejar este mal hábito están relacionadas con la indicación médica (60%), prevención de enfermedades (60%), el tener un papel ejemplar frente a los hijos (30%), y la presión familiar (30%).

Un dato curioso es que la estética es un motivo de muy poco peso (apenas para una de cada diez mujeres es un motivo importante para dejar de fumar), y quizá se deba a la falta de información de los efectos que el tabaco puede dejar en la piel.

Los efectos nocivos del tabaco en la piel pueden parecer insignificantes comparados con los porcentajes de riesgo en enfermedades como el cáncer, enfermedades coronarias y respiratorias, pero son un dato más que hay que tener en cuenta, quizá el que te faltaba para tomar la decisión de dejar de fumar.

El tabaco hace que tu piel se seque, se arrugue y se ponga flácida. Además, la piel se mancha y queda más opaca. De hecho, el tabaco se considera el tercer factor de envejecimiento, solo por detrás de la fotoexposición y la carga genética, hasta tal punto en que la apariencia de una persona que fuma con frecuencia puede ser de unos 10 años mayor.

En este post  nos vamos a centrar en las razones dermatológicas que explican por qué dejar de fumar será la mejor decisión que vayas a tomar en tu vida.

La nicotina estimula la formación de arrugas

Cuando fumas tu piel recibe menos oxígeno. La nicotina asfixia las células de tu piel de tal forma que con un solo cigarrillo, el flujo de oxígeno que llega a tu piel es un 40% menor, y una cajetilla al día hace que tu organismo permanezca con menos oxígeno del que necesita durante 24 horas. Esto no solo afecta a tu salud general, sino que la falta de oxígeno fomenta la formación de pliegues y surcos en la piel.

La nicotina hace que tu piel pierda firmeza

Se ha demostrado que la nicotina disminuye los niveles de vitamina A, lo que afecta a las fibras de colágeno y elastina, responsables de dar firmeza a la dermis. Es decir, que la nicotina influye de forma activa en la flacidez de tu piel.

Fumar aumenta las arrugas perilabiales

Cada calada que damos a un cigarrillo aumenta la gestualidad de una zona especialmente sensible, por lo que aumentan las arrugas de la zona perilabial, el temido código de barras.

La nicotina y el alquitrán ensucian tu piel y la vuelven opaca y grisácea

El alquitrán y la nicotina ensucian, eso está claro (no hay más que ver los dedos de algunos fumadores o las cortinas de una casa en la que se fuma), y también ensucian la piel del rostro, dando un aspecto grisáceo y sin brillo. Estas sustancias quedan adheridas a la piel, de tal forma que una simple limpieza no basta para eliminarlos, y si no se deja el hábito no se termina de limpiar.

El tabaco envejece tu piel por dentro y por fuera

La presencia de toxinas en la piel estimula la creación de radicales libres, que envejecen nuestra piel. Estas toxinas están tanto en el humo aspirado (llegan a nuestro torrente sanguíneo) como en el que rodea al rostro de forma externa.

Por último, no queremos dejar de señalar que estos efectos no solo son visibles en fumadores activos, sino también en fumadores pasivos, aquellos que viven rodeados del humo de tabaco de otros fumadores.

La buena noticia es que algunos de los efectos nocivos del tabaco en nuestra piel son reversibles, y tras los primeros días sin fumar puede comenzar a apreciarse una mejora en el aspecto general de la piel, especialmente en el brillo y el color. Otros efectos, como las arrugas y la falta de firmeza necesitarán tratamientos específicos, cuyos efectos se potencian en los pacientes que ya han abandonado el tabaco.

Ahora, la decisión es tuya.