La humedad y las bajas temperaturas del invierno afectan a nuestra piel, siendo la más expuesta la del rostro y la de las manos, precisamente donde antes se notan los signos del envejecimiento. Los dermatólogos inciden en que no estamos concienciados sobre la necesidad de mantener la protección solar en invierno cuando el sol, enmascarado tras las bajas temperaturas, es capaz de producir lesiones en forma de manchas permanentes. El estrés cutáneo es más notorio en esta época debido a los cambios que sufre nuestro organismo al alternar el frío exterior con las altas temperaturas de los interiores. El aire acondicionado, la calefacción y la contaminación son potentes agresores.

Cómo actúa el frío en la piel

Cuando bajan las temperaturas, los vasos capilares de la piel se contraen y disminuye la irrigación de la dermis, lo que reduce el oxigeno y nutrientes que se reciben. La regeneración celular se ralentiza y las células muertas se acumulan, dando a la piel un aspecto triste, grisáceo y carente de luz. Al mismo tiempo, la falta de regeneración impide a la piel nutrirse adecuadamente de nuestra grasa natural, quedando seca y tirante.

Si al frío y la contaminación exterior le añadimos la exposición a los aires acondicionados y la calefacción, el riesgo de deshidratación se multiplica, sobre todo para las pieles finas, que tienen menos glándulas sebáceas.

Aunque los efectos visibles más comunes son la sequedad, tirantez y una ligera descamación de la piel, es frecuente sufrir irritaciones y rojeces que, si bien suelen desaparecer con una buena rehidratación, hay ocasiones que pueden producir afecciones más molestas. Son los casos en los afloran la alergia al frio, la rosácea y la cuperosis. En las tres dolencias la intervención del médico especialista es imprescindible para controlar los efectos.

Lesiones severas

Lesiones del frío en la pielTanto la rosácea como la cuperosis se manifiestan con un aumento del tamaño de los capilares de la dermis, dando lugar a inflamación de la piel, granos y ulceraciones en el primer caso, y a arañas vasculares y sensación de calor en la zona en el segundo. En ambas, a expensas de consultar al especialista, el tratamiento se basa en mejorar la hidratación con serum, aplicar protección solar y utilizar productos no jabonosos, dermoprotectores y calmantes.

Los afectados por la alergia al frío o urticaria a frigore, sufren picor, ronchas, hinchazón o aparición de  habones en las zonas expuestas. Aunque los efectos suelen desaparecer al poco tiempo de entrar en calor, se recomienda evitar los cambios bruscos de temperatura y la exposición prolongada al frio. Para casos graves, es mejor consultar al alergólogo.

Decálogo de la protección contra el frío

  • Hidratar la piel.
  • Protector solar. Las hidratantes con color y protector solar son una excelente base de maquillaje y una solución fácil.
  • Limpiar bien la cara por la mañana y por la noche. Eliminaremos las impurezas adheridas durante el día y las secreciones nocturnas de la piel. De esta manera devolvemos a la piel su color resplandeciente. Una vez a la semana exfoliar la piel de la cara y las manos para eliminar las células muertas y a regenerar la epidermis.
  • Consumir alimentos ricos en vitamina C. Con ella no solo prevenimos resfriados, sino que contribuye a reafirmar las paredes de los capilares evitando su rotura además de ayudar a la formación del colágeno. Junto con la vitamina E contribuye a frenar el envejecimiento producido por los radicales libres.
  • Beber al menos litro y medio de agua diario manteniendo nuestro cuerpo hidratado. Si siempre es importante la ingesta de líquidos, en invierno más.
  • Dormir ocho horas, facilita la regeneración celular.
  • Dejar el tabaco en la papelera. El tabaco es el principal agresor de nuestra piel, acelera su envejecimiento, la vuelve mate y cenicienta y nada que hagamos será tan beneficiosos como dejar de fumar.
  • Proteger las manos, no hay nada como los guantes y una buena hidratación. Utilizar una crema untuosa que proteja e hidrate.
  • Tratar las primeras manchas desde el inicio. Es mucho más fácil eliminar una pequeña macha reciente que una de mayor tamaño y antigüedad.
  • Si ya hemos cumplido los 30 es aconsejable usar crema de párpados para esa zona tan delicada. Los labios están recubiertos de una piel extremadamente fina y también requieren de especial cuidado con bálsamos o vaselinas que conserven su hidratación.