Arranca la temporada playera con la colocación de los puestos de socorro y la llegada de los puestos de helados a los arenales. Es tiempo de tumbona y de desplegar nuestros encantos ante los rayos del sol. Pero debemos estar preparadas tomando unas precauciones mínimas.  Unas las dicta el sentido común y otras la ciencia. Vamos a recordar las precauciones a tomar para exponerse al sol con seguridad.

El sol, esa fuente de calor y vitamina D, emite dos tipos de radiaciones que nos afectan directamente a la piel: La UVA y la UVB. Ambas dañinas y ambas combatibles.

 

 

¿Qué es la radiación UVA?

Es la responsable del envejecimiento de la piel. Arrugas, manchas y variaciones en la pigmentación son sus signos más visibles además, está detrás de cáncer por melanoma.  La evitaremos escogiendo una crema con un buen filtro para UVA  y que vendrá indicado en el artículo que compremos bien  mediante estrellas (debe tener al menos 3) o bien mediante el índice de pigmentación reconocido como PPD.

Una crema correcta debe tener en PPD al menos un tercio de lo que indique su factor de protección solar, es decir, si éste es +30 el PPD debe ser como poco 10.

 

¿Qué es la radiación UVB?

Es quizá la más agresiva. La radiación UVB es la causante de las quemaduras en la piel y su enrojecimiento, también está directamente relacionada con cualquier tipo de cáncer de piel. La única manera de hacerle frente es utilizando productos con Factor de Protección Solar (FPS). Este índice define la capacidad de protección de una crema hasta que se produce el eritema o enrojecimiento, pero ojo, hay mucha desinformación al respecto.

Una  crema de FPS +50 tiene una pantalla de bloqueo del 98% pero las que señalan un índice menor ( +30 ó +15) no son mucho menos intensas, de manera que una crema con un FPS +20 llega a ofrecer una protección del más del 96%.

Por el contrario hay que apuntar que no existe ningún producto que permita una protección del 100%, las cremas con FPS 100 o pantalla total alcanzan algo más que el factor +50.

 

¿Cómo usar los protectores solares?

Aplicarse el producto por la mañana y olvidarse de ello es un error más común de lo que parece. Para lograr una buena defensa contra los dos tipos de radiación y prever enfermedades y envejecimiento, es indispensable aplicarse la crema un poco antes de salir de casa y  cada tres horas máximo. Asimismo es necesario ser generoso con el producto y expandirlo de manera equitativa por toda la piel que va a estar expuesta y teniendo en cuenta que cuanto más fina es la capa que nos damos, menor es la protección.

Si el día está nublado no dejes la protección en casa, los rayos UV atraviesan las nubes, pero si además estás en la playa o en cualquier otro lugar donde la luz se refleje (el mar, la piscina o un río) la radiación se intensifica y se vuelve más peligrosa.

Asumiendo estas ideas como básicas debes tener en cuenta además que:

-. Los primeros días de exposición no permanezcas en la toalla más de hora y media o dos horas. En el momento en el que notes tirantez cúbrete y ponte a la sombra.

-. Elige una crema protectora conocida, que haya sido convenientemente testada. El protector del año pasado puede seguir siendo útil si lo has conservado adecuadamente.

-. Si tienes piel grasa, con acné o demasiado seca tendrás que echar mano de una crema apropiada. Las hay más o menos fluidas, en gel, spray o en emulsión. Busca la más adecuada.

-. Una buena crema será resistente al agua y al sudor, no obstante, después de un baño o una ducha refrescante debes volver a aplicarte el producto.

-. La cosmética con factor de protección es cada vez más habitual y eficaz pero no es una alternativa a los protectores solares. Son muy adecuadas para proteger la piel durante el invierno pero se quedan cortas en verano. Existen protectores con color que sí son perfectos para esta época del año.