Si pasas muchas horas de trabajo de pie o por el contrario estás sentada casi todo el tiempo, lo sentimos, formas parte de ese grupo de personas con alto riesgo de padecer varices.


Aunque al hablar de varices no podemos olvidar la importancia que tiene la carga genética, el estilo de vida es fundamental para retrasar su aparición. Una vida no sedentaria, una dieta equilibrada y eliminar ciertos hábitos incompatibles con una correcta circulación, es esencial. Pero qué pasa cuando esos hábitos vienen impuestos por tu entorno laboral.

Está documentado que la ocupación profesional influye directamente entre un 70 y un 75% en las enfermedades vasculares. Un porcentaje demasiado elevado para pasarlo por alto. Quede claro que decimos que “influye decisivamente”, no que lo desencadene. En España las varices no están reconocidas en el listado de enfermedades profesionales y en los casos en los que se ha reconocido una influencia decisiva del entorno laboral en la dolencia, ha sido tratado como accidente laboral tras ser reclamarlo judicialmente.

No obstante, cualquier profesión que requiera tiempos prolongados de pie o sentado incrementa el riesgo de padecer una enfermedad venosa, sobre todo en aquellas personas que son genéticamente propensas a padecerla o que por su estilo de vida (sedentarismo y/o dieta desequilibrada) tienen mayores factores para sufrir la aparición de arañas vasculares o venas varicosas.

Mi trabajo provoca varices

¿Qué hacer si tu trabajo es el principal riesgo para tu circulación?

Ten en cuenta los elementos que te identifican en una situación de riesgo, te ayudará a plantar cara al problema. Es obvio que cuantos más condicionantes acumules, más opciones de padecer varices tendrás. Si además, sumas un trabajo con poco movimiento, mucho tiempo de pie, sentado o sometido a focos de calor, será peor, así que reduce los riesgos.

  • Cambia tu estilo de vida con hábitos saludables, deja de fumar, haz ejercicio moderado, lleva una dieta equilibrada.
  • Elimina el sobrepeso.
  • Evita realizar cargas pesadas con frecuencia.
  • Cuidados especiales durante el embarazo. Todo el proceso de gestación influye de manera determinante en las dolencias vasculares.

Introduce en tu jornada laboral, rutinas que favorezcan el retraso de su aparición:

  • Si estás sentada mucho tiempo, levántate cada hora y da un pequeño paseo. Diez o doce pasos son suficientes para activar tu circulación.
  • Cuando estés sentada, haz movimientos semicirculares juntando y separando las puntas de los pies. También mueve los pies apoyándolos primero sobre el talón y luego sobre las puntas.
  • Sentada, adopta una postura adecuada en la que la espalda esté recta y no cruces las piernas, porque entorpecerías el retroceso venoso.
  • En el caso de tener que permanecer de pie muchas horas, aprovecha las pausas laborales para hacer pequeños ejercicios como:
    • Elevar los talones o dar pequeños pasos de puntillas.
    • Flexionar los dedos de los pies.
  • Evita las botas de caña alta en el trabajo. El calor que condensan no favorece la circulación en la pantorrilla y dificultan la correcta circulación sanguínea.
  • Deja los taconazos para las ocasiones de tu tiempo libre y utiliza calzado con un tacón no superior a dos centímetros. Dependiendo de la ocupación que desempeñes (sanitario, cajera, dependienta, almacenista…) es posible que dispongas de un calzado laboral especializado que, además de favorecer la circulación evite los juanetes y otras dolencias del pie.
  • En la medida de lo posible evita los baños con agua caliente. Termina una jornada agotadora con una ducha y una refriega de agua fría desde los muslos hacia los pies y viceversa.
  • Utiliza medias de compresión para facilitar el recorrido de la sangre por las piernas. Además de mantenerlas descansadas evitarás la hinchazón producida por el cansancio y la retención de líquidos. Ten en cuenta que las medias actuales nada tienen que ver con las antiestéticas medias ortopédicas antiguas.
  • Duerme con las piernas ligeramente elevadas, coloca un cojín o un almohadón a los pies será suficiente.

Estos simples consejos funcionarán si los incorporas en tu rutina diaria, como puede ser aplicarte leche hidratante tras la ducha o desmaquillarte antes de dormir. Ten en cuenta que prevenir, es curar. De todas formas, si ya sufres problemas con tus varices, recuerda que hoy en día, los métodos para eliminarlas han evolucionado muchísimo. Ya no recurren a la cirugía, ni requieren de anestesias ni inmovilizaciones. ¡Fuera miedos!