Limpiar, hidratar, purificar y nutrir son algunas de las propiedades que ofrecen las mascarillas faciales al rostro. Las hay para todo tipo de pieles y edades y, debidamente utilizadas una vez a la semana, sus propiedades alargan el estado saludable y luminoso de la piel.

El hecho de que todos los componentes de la mascarilla puedan permanecer sobre la piel el tiempo suficiente para hidratar y nutrir, la convierten en una de las herramientas más poderosas contra el envejecimiento.

Pero no todas son iguales, dependiendo de nuestro tipo de piel necesitaremos unos principios activos u otros. Así, si tu piel es seca la mascarilla deberá aportar una máxima hidratación, las que tienen esta particularidad crean una película que mantiene la humedad superficial de la piel a la vez que alimentan el tejido celular, atenuando las arrugas y líneas de expresión.

Tipos de mascarilla

Para las pieles envejecidas las mascarillas adecuadas son las que a la vez que eliminan las células muertas de la capa más superficial de la piel, aportan antioxidantes y activan la regeneración celular; las pieles con manchas van a necesitar una mascarilla que unifique el tono de la piel y matice el color.

Por su parte, las pieles sensibles y propensas a rojeces deberán escoger una mascarilla que, además de hidratante, sea calmante. En esta misma línea están los productos para aquellos rostros con propensión al acné de deberán asegurarse una limpieza e hidratación que no irrite pero que mantenga a raya las bacterias causantes del problema.

Las mascarillas tipo flash que son capaces de borrar los signos del cansancio y la fatiga de un plumazo. Estas mascarillas tienen un potente efecto tensor en la piel porque hidratan profundamente. Su efecto lifting las hace idóneas para situaciones puntuales.

 

5 pasos para el buen uso de una mascarilla

1.- Rostro bien limpio. Todas las mascarillas deben aplicarse después de haber limpiado y exfoliado la piel de la cara, cuello y escote. De esta manera los poros están abiertos y receptivos a los productos que le vayamos a aplicar.

2.- Extiende el ungüento de manera uniforme por todo el rostro, cuello y escote, evitando el contorno de los ojos y la boca.

3.- Dejar  actuar de 10 a 20 minutos. No todas las mascarillas necesitan el mismo tiempo por eso es importante leer bien las condiciones de cada producto. En el caso de las mascarillas caseras ocurre lo mismo, un plazo de 20 minutos es más que suficiente para que los productos actúen.

4.- Retirar de la piel. Con mucho cuidado y dependiendo de la densidad del producto, puedes eliminarlos de la cara simplemente con agua tibia, con un pañuelo de papel, un paño suave o una esponjita húmeda. No es necesario apretar ni estirar la piel.

5.- Aplicar tu hidrante habitual.

Este sencillo gesto si lo realizamos por la noche una vez por semana multiplica los efectos de la regeneración que nuestra piel realiza durante el sueño.

Mascarillas faciales según el tipo de piel

Los beneficios para cada piel vienen determinados por los ingredientes activos de la mascarilla facial. La dermatóloga establece qué mascarilla habrá que utilizar dependiendo de las características de la dermis:

  • Si tu piel es seca: debes utilizar una mascarilla hidratante.
  • Si la piel es acnéicas: para ellas está indicada una mascarilla purificante y calmante.
  • Cuando las pieles contienen rojeces: se benefician del uso de una mascarilla hidratante y calmante.
  • En cuento a  las pieles foto-envejecidas: han de emplear una mascarilla con antioxidantes que iluminen e hidraten la piel.
  • Y para terminar, las pieles con manchas: necesitan activos que unifiquen el tono de la piel.

 

¿Cómo debemos aplicarla?

Antes de comenzar a aplicar la mascarilla es recomendable tener las manos limpias y tonificadas. También, es posible exfoliar la piel, para que esté más receptiva a los activos que se apliquen posteriormente.

Ha llegado el momento de aplicar la mascarilla. Se aplica suministrándola de forma homogénea sobre la piel seca y se deja actuar durante varios  minutos. El tiempo de espera dependerá del tipo de mascarilla. Por ello, antes de usar este producto es conveniente informarse de sus propiedades y modos de empleo recomendados por cada laboratorio.

Una vez que la mascarilla ha hecho su efecto hay que aclararla bien con agua templada, secar suavemente y continuar aplicando el resto de productos de belleza que se usen a diario.

La farmacéutica recomienda utilizar este producto cada semana e ir alternando diferentes mascarillas para probar cómo actúan los diferentes activos sobre la piel y conseguir de este modo mejorar el aspecto de la piel que se desea.

Una tez radiante, hidratada, descansada y suave no es un sueño. Es una realidad a la que puedes acceder a cambio de unos minutos semanales. Vence la pereza y aplícate una mascarilla, en 10-15 minutos tu rostro recuperará su esplendor.

Frecuencia: de una a tres veces a la semana

Según el producto y las necesidades de tu piel podrás aplicarla de una a tres veces a la semana. En 20 minutos habrás acabado: limpia la piel, aprovecha para exfoliar (al menos 1 vez a la semana) y aplica la mascarilla, dejándola actuar el tiempo que se recomiende en las instrucciones (generalmente de 10 a 15 minutos), retirando a continuación y aplicando tu tratamiento habitual. Al aplicarla, evita el contorno de los ojos y de la boca.

El mejor momento: por la tarde/noche

Lo ideal es aprovechar la tarde/noche para aplicar la mascarilla, y si te lo puedes permitir, estar esos 10-15 minutos relajada, echada o sentada. Son tratamientos de cura intensiva ya que contienen una mayor proporción de ingredientes activos que las cremas, y usados por la tarde/noche sus beneficios se multiplicarán aprovechando esas horas de descanso y sin que la piel sufra por los agentes externos como la contaminación o la luz solar.

Beneficios: piel más joven, luminosa y descansada

– Matizan las arrugas y líneas de expresión
– Proporcionan luminosidad a los rostros apagados
– Calman las irritaciones y las rojeces
– Eliminan impurezas y ayudan a cerrar los poros abiertos
– Nutren de forma intensiva
– Hidratan en profundidad
– Regeneran la piel

¿Te hemos convencido? Elige la tuya.

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