Las piernas son esa parte de nuestro cuerpo que no valoramos hasta que aparecen los daños. Mientras nos lleven de un sitio a otro y nos permitan lucir faldas o pantalones… Craso error. Las piernas son ese engranaje mecánico fundamental que necesita un mantenimiento constante para que no surjan problemas antes de tiempo. Problemas en forma de celulitis, varices, arañas vasculares o síndromes como el de “piernas inquietas”.

Todas las dolencias de las extremidades inferiores tienen un nexo común, el retroceso vascular. El exceso de peso y el sedentarismo son circunstancias que inciden muy negativamente en el flujo regular de la sangre de nuestro cuerpo y en el camino de vuelta de ésta desde las piernas hasta el corazón. Por ello, su atoramiento en las venas de las piernas y la reducción del oxígeno en ellas conducen fatalmente a la aparición de las varices o arañas vasculares.

Hoy vamos a dar unos consejos sobre cómo realizar ese mantenimiento que también sirven para compensar el daño si ya ha aparecido.

El masaje

El masaje tiene dos variantes bastante coincidentes: el masaje circulatorio y el drenaje linfático.  El primero incide en estimular el retorno venoso y el segundo en  activar el sistema linfático y mejorar la eliminación de los líquidos que se acumulan en la masa muscular. No obstante, la finalidad de ambos es mejorar la circulación y aliviar los síntomas de pesadez y cansancio.

Sobre todo en el segundo caso lo ideal sería ponerse en manos de una masajista profesional que conoce los puntos a tocar al menos una vez cada quince días. Pero en casa podemos acercarnos al objetivo con relativa sencillez.

Estos movimientos que narramos hay que realizarlos suavemente, sin presionar en la musculatura. No se trata de soltar una contractura, si no de reactivar la circulación sanguínea sin dañar aún más las venas lesionadas.

Antes de realizarlos es conveniente impregnarse las manos con una crema algo densa o con aceite de almendras, de manera que las palmas no realicen fricción al desplazarse por la pierna.

Los 4 pasos del masaje que te ayuda

1.- Sentada en una superficie plana, eleva ligeramente las piernas apoyándolas sobre un cojín. Con las palmas de las manos realiza movimientos ascendentes desde el tobillo hasta la rodilla por el lateral de la pierna presionando ligeramente. Para que el masaje obtenga su resultado debes repetirlo durante cinco minutos con cada pierna.

2.- Realiza el mismo movimiento desde la pantorrilla hasta el muslo. Siempre en movimientos de abajo hacia arriba, de forma que favorezcas el retorno de la sangre al corazón. Son movimientos semejantes a estar amasando pan, donde el talón de la mano es la superficie que ejerce más presión.

3.- Si cuentas con ayuda, el siguiente paso es tumbarte boca abajo y repetir los pasos 1 y 2. En este caso, el masaje 2 tendría en cuenta la parte de atrás del muslo. Presionando suavemente desde la rodilla hacia el glúteo. Hay que tener especial cuidado con las varices apenas visibles que suelen formarse en la parte trasera de la pantorrilla y no tocarlas. Cualquier masaje debe rodearlas suavemente.

4.- Acaba el masaje cubriendo las piernas con una toalla caliente que le reportan a las extremidades relajación y calor.

Sus beneficios en tres tiempos

Si se hace esta actividad con constancia, se consiguen múltiples beneficios.

A cortísimo plazo obtenemos unas piernas descansadas que dejan de sufrir de hormigueo y de hinchazón en los pies. Es idóneo para gente que trabaja de pie la mayor parte del día  y padecen las molestias de unos tobillos hinchados.

 A medio plazo favorecen con un mismo movimiento que se active el riego sanguíneo y se reduzca la retención de líquidos. La eliminación de las toxinas va a reducir además la presencia de la celulitis y evitará la aparición de edemas.

A largo plazo y con algún complemento. No es un secreto que la genética tiene mucho que ver en la facilidad o no de aparición de varices y lesiones vasculares en las piernas, pero, si nos proporcionamos masajes de manera regular, realizamos algún tipo de actividad donde las piernas tengan un papel protagonista (natación o bicicleta), mantenemos una dieta donde las frutas y verduras sean notables y bebemos litro y medio de agua al día, tenemos la batalla casi ganada.

No te olvides que fumar echaría por tierra todos los esfuerzos por mantener las piernas en perfecto estado de salud. El tabaco es vasoconstrictor e impide la oxigenación de los tejidos.