Actividad y verano van de la mano, si quieres. Por mucho que relacionemos vacaciones con tumbona y sombrilla, lo cierto es que los meses de estío son idóneos para relanzar la actividad deportiva, sin excesos. Adoptar una rutina de ejercicio en tiempo vacacional incrementa el rendimiento que le das a esos días de desconexión, porque facilita la eliminación del estrés acumulando durante meses, al tiempo que segregas endorfinas que equilibran el bienestar del organismo.

Te sentirás mejor y disfrutarás más de las vacaciones. Es cierto que dependiendo de los planes vacacionales puede resultarnos complicado encontrar esa práctica deportiva que nos motive. Pero para todo hay solución y vayamos donde vayamos nos encontraremos con propuestas a veces intrigantes, otras conocidas pero siempre divertidas.

Si vas una semana de hotel:

Entre excursión y salida a conocer el entorno puedes sacar un pequeño hueco para hacer alguna actividad física de mayor o menor intensidad. En la mayoría de los hoteles o centros vacacionales (residencias, urbanizaciones, cruceros….etc.) suele haber un equipo de animación encargado de liderar distintas actividades. Partidos de paddel, aqua-gim en la piscina, zumba, bailes coreografiados… Lo bueno de esta oferta es que suele ser a primera hora de la mañana, antes de que el sol y el calor hagan su aparición, de manera que te deja el resto del día para planificar otras preferencias. Comenzar la jornada realizando ejercicio garantiza que el resto del tiempo estés más energética si cabe.

 

Si estás en tu lugar habitual de vacaciones:

¿Qué hace que se diferencie un verano de otro? La cosas que hagas. Si verano tras verano vuelves a lugar de origen de tu niñez o allí donde decidiste tener una segunda residencia, dale una vuelta al verano. Haz que sea diferente adoptando otras actividades distintas a las que solías realizar.

El deporte siempre es una buena excusa sobre todo si lo compartes. Reúne a familia y amigos invitándoles a un encuentro deportivo. Fútbol, balonmano, tenis o simplemente jugar a campo quemado que está al alcance de todas las capacidades físicas. Un paseo en bicicleta o una excursión andando por espacio de tres horas contribuyen realizar esa cuota de ejercicio.

 

Deporte playero:

La playa es idónea para la práctica deportiva. La arena no es una superficie dura y además se adapta a la posición del pie, lo que hace que nuestras articulaciones sufran mucho menos que cuando realizamos la misma actividad en una cancha o sobre el asfalto. En el arenal podemos atrevernos con el vóley playa, tan de moda últimamente, o con las tradicionales palas. Mientras que en el agua, donde nuestra mayor flotabilidad va a compensar el esfuerzo a realizar contra los movimientos del mar, podemos atrevernos con el snorkel, la natación o el paddle surf. Este último comienza a proliferar en nuestras playas y es fácil encontrar tablas de alquiler por horas, no es demasiado complicado y pones a trabajar los abdominales y los músculos del tren inferior.

Mención aparte hay que hacer al running por la playa. Es una de las mejores superficies para correr, es exigente porque es blanda pero al mismo tiempo amortigua el impacto sobre los pies y las articulaciones. De treinta a cuarenta minutos corriendo son una excelente propuesta deportiva.

 

En la montaña:

Si has elegido un destino de montaña será porque no tienes idea de quedarte parado. Senderismo, rutas a caballo, en bici por pistas adecuadas o descenso de ríos, son opciones muy habituales que no debes dejar pasar. Toma mínimas precauciones en cuanto llevar un mapa del recorrido, conectar el GPS del teléfono y dejar dicho a alguien cuales son vuestras intenciones de ruta, si te pierdes o te accidentas será más fácil encontrarte.

 

Precauciones:

El deporte en verano tiene un gran inconveniente, el calor y un enemigo, el sol. Pero para hacerlos frente y disfrutar del momento hay que tener en cuenta una serie de precauciones.

– Elige las primeras horas del día o las últimas de la tarde. Si sales a correr a las once y media de la mañana con 27 puede ser peligroso y alterar el resultado del resto del día.

Protégete del sol. Sea cual sea la hora y el deporte, si es al aire libre precisas protección solar. Una adecuada que no desaparezca con el sudor o con los baños en el mar o piscina. Acuérdate de reponer la crema cada dos horas.

– Hidrátate. La pérdida de líquido a través de las sudoración obliga a  beber agua cada poco tiempo. Siempre es necesario tener la botella de agua a mano, pero cuando haces deporte aún más.

– Mantén una alimentación equilibrada y abundante en frutas y verduras de temporada. La comida ligera pero completa te permitirá sentirte más liviano y ágil a la hora de realizar ejercicio.

Y disfruta.

Las vacaciones cortas o largas, son tan necesarias como protegernos de cualquier otro riesgo laboral. Bajar los niveles de estrés (el principal riesgo para la salud en el siglo XXI)  es imprescindible para mantener el cuerpo en un nivel saludable y esquivar enfermedades cardiovasculares.

¡Felices vacaciones!