Flacidez, pérdida de elasticidad, estrías, la solución a todas estas preocupaciones las buscamos en las cremas reafirmantes. Son el primer paso en la recuperación de la tonicidad de la piel del cuerpo y de la cara. Pero la gran pregunta es ¿son realmente eficaces las cremas reafirmantes?. Cada una tiene su propia respuesta, pero lo cierto es que utilizando el producto adecuado para cada tipo de piel o problema, y siguiendo unas sencillas pautas de estilo de vida, sí son eficaces y logran mejoras notables.

No todas las pieles son iguales y tampoco el origen de la flacidez a tratar. No es lo mismo una causa genética que un embarazo o las consecuencias de las subidas y bajadas de peso. Tampoco es lo mismo la pérdida de firmeza a edades tempranas que a una edad más avanzada. Sin duda quien mejor nos puede indicar las soluciones a nuestro problema será un dermatólogo que, además de indicar cual es la mejor crema de acuerdo a su composición, pautará una serie de complementos (dieta, ejercicio…) que harán más efectivo el  tratamiento.

Edades y zonas de más desgaste

Teniendo en cuenta que a partir de los 25 a los 30 años comienza a decaer la producción de colágeno y elastina, ése sería el momento idóneo para comenzar a utilizar cremas reafirmantes allí donde el cuerpo vaya perdiendo elasticidad. El rostro, por ser una de las zonas más expuestas al sol (el gran depredador del colágeno) y la piel de los muslos y  brazos, son las primeras zonas en requerir estas cremas. Hay que tener en cuenta que no se trata de cremas reductoras o adelgazantes, nos encontramos ante un producto que mejora y reafirma la elasticidad y la tonicidad de los tejidos.

Mención aparte merece el embarazo. Si bien decimos que las cremas reafirmantes son efectivas una vez perdida la firmeza de la piel, en el caso del embarazo hay que utilizar una crema rica en elastina y colágeno para facilitar justamente lo contrario. El objetivo es que la piel pueda estirarse sin sufrir rotura en las fibras de elastina, para volver a su situación habitual sin estrías nueve meses más tarde. En este caso hay que ser generosa con el producto y aplicárselo a diario.

Los principios activos reafirmantes son:

Colágeno y elastina. Proteínas ambas que restauran las células de la piel y le proporcionan firmeza y elasticidad.

Vitaminas A, B, C y E. Todas ellas antioxidantes. Hacen frente a los efectos del sol, los radicales libres y  la contaminación. Le aportan a la piel hidratación porque facilitan la circulación sanguínea llevando nutrientes a los vasos capilares. Son indispensables para reparar los tejidos superficiales  y frenan el envejecimiento.

Retinol. Elemento fundamental en la regeneración celular de la piel.

Ácido Hialurónico. Refuerza la firmeza de la dermis y mantiene la hidratación.

Coenzima Q10 y Liposomas. Son elementos hidratantes que funcionan como una barrera protectora contra las agresiones externas y previenen las arrugas.

Otros componentes que pueden llevar son: Glicerina, Algas, Gingseng, Carnosina, todos ellos favorecedores de la nutrición de la piel y protectores contra agentes externos. En algunos compuestos, sobre todo en aquellas cremas indicadas para reafirmar la piel de los brazos, abdomen y muslos, se incluye elementos cítricos o extractos de hiedra que se encargan de eliminar los acúmulos de grasa que se depositan bajo la piel.

Hábitos que suman a las cremas

Las cremas reafirmantes, aunque efectivas, no son milagrosas, por ello es recomendable seguir unas pautas de hábitos de vida que se van sumar al trabajo realizado por la cosmética, de manera que no aseguremos el éxito.

1.- Exfolia bien la piel antes de cualquier tratamiento. Hay que limpiar y eliminar las células muertas que taponan los poros impidiendo la entrada a los productos que vamos a aplicarnos

2.- Se paciente, los resultados no llegan en una semana. Si sufres un caso de flacidez severa, deberías aplicarte la crema dos veces al día, por la mañana y al acostarte, pero date tiempo.

3.- Haz ejercicio. Nadar, correr, andar o pedalear son movimientos que estimulan la musculatura y la fortalecen, de manera que la piel que la recubre tendrá un aspecto más tenso y terso.

4.- Bebe agua. Muchas veces la flacidez es producto de la deshidratación. La piel del cuerpo tiene un alto componente de agua y necesita de ella para asegurar su elasticidad.

5.- Compagina las cremas con masajes. Un drenaje linfático sobre las piernas estimula la circulación sanguínea y la oxigenación de las capas más profundas de la piel. La recompensa es una mayor eficacia para las cremas que utilices y una mejora en la firmeza de la piel.

6.- Cuida la dieta. Cuando hablamos de la piel somos lo que comemos y una dieta rica en productos  frescos y exenta de procesados industriales se nota. La dieta mediterránea  acumula menos toxinas y va a facilitar la producción de colágeno y elastina.

 

Además, se pueden complementar con tratamientos de nutrición y adelgazamiento y de rejuvenecimiento.