El conjunto de la boca y los labios destaca en un rostro sobre todo si están bien atendidos. Nos preocupamos por cuidar el contorno de los ojos o de luchar contra las arrugas de expresión, pero a veces olvidamos que mantener los labios hidratados y sin grietas es igual de importante que cualquier tratamiento anti-edad. Los bálsamos, las vaselinas y los labiales adecuados son imprescindibles en cualquier neceser que precie.

El frío, el calor excesivo, el aire acondicionado, la contaminación o el sol, son agentes que atacan la piel de los labios. Ésta es una parte carnosa, sin glándulas sebáceas  y muy expuesta a la humedad continua de la boca y a los agentes externos. Todos estos elementos hacen de los labios una parte muy sensible, que se deshidrata con facilidad y muy propensa a sufrir grietas.

Para mantener los labios sanos e hidratados:

– Cuando vayas a elegir un bálsamo labial evita aquellos que contengan glicerina o parafina y los que tengan fórmulas muy trabajadas. Este tipo de productos  pueden producir un efecto rebote porque, aunque aparentemente nutran los labios, también los cubre con una película que tapona los poros e impide su la regeneración y acaba resecándolos aún más. Inclínate por aquellos que llevan vaselina, aloe vera, caléndula o productos calmantes como la árnica. Muchas veces los productos más sencillos y tradicionales son los más efectivos.

– Exfolia suavemente los labios. Realiza pequeños círculos alrededor de la piel con el fin de eliminar las células muertas y los pellejitos que se levantan en ocasiones. Aunque tradicionalmente se ha aconsejado dar una pasada por los labios con el cepillo de dientes, esto es un grave error. Las cerdas de los cepillos son muy agresivas. Es aconsejable  utilizar un producto adecuado para exfoliar los labios cada dos semanas y seguidamente aplicar un buen bálsamo hidratante.

– Hidratación. Nutrir e hidratar es tan importante en los labios como en cualquier otra parte del cuerpo, sin embargo el hecho de que sean tan sensibles a los cambios de temperatura o a la contaminación, obliga a intensificar la hidratación. Bebe agua constantemente y aplica tu bálsamo durante el día. Por la noche favorece su regeneración haciendo extensiva a los labios tu crema hidratante habitual (si no lleva perfumes o alcohol) o una crema regeneradora especial para esta parte de la boca.

Protegerlos y cuidarlos

– Protección solar. Por la misma razón que protegemos nuestra piel de los rayos solares, debemos proteger los labios. Su finísima capa de piel es muy sensible y la incidencia del sol provoca que se sequen o que se quemen con facilidad. Los fieles a la nieve conocen muy bien las consecuencias de no proteger los labios y utilizan bloqueadores solares que actúan frente al reflejo de la luz sobre la nieve. Igualmente en la playa o cuando vayamos a realizar cualquier actividad al aire libre o cerca del agua debemos utilizar un buen labial con protección UV.

– No te comas el bálsamo labial. Por muy apetecible que pueda ser su sabor, el hecho de humedecer constantemente los labios con saliva va a hacer que se deshidraten más rápido, se resequen y se agrieten. Tampoco te muerdas los labios ni intentes arrancar los pellejitos que se levantan. Muchas veces de manera inconsciente acabamos por hacernos heridas o rasguños que acaban en males más serios que tardan en curar.

Cuidado con los pintalabios.

Este producto cosmético resulta bastante controvertido. Está demostrado que se utilizan componentes tóxicos que resultan perjudiciales para la salud. El plomo empleado para asegurar la permanencia del color sobre los labios es fácilmente asimilable por el organismo a través de los poros o directamente por la boca. Es importante leer bien la composición de cada producto, descartar aquellos que contengan elementos de riesgo y  optar por marcas conocidas que adviertan en su composición que son hipo-alergénicos.