Aunque la primavera comenzó hace mes y medio es ahora con el lento ascenso de las temperaturas cuando nos afecta en forma de decaimiento, apatía y cansancio. Es lo que conocemos como astenia primaveral.

El aumento de las horas de luz y las temperaturas exigen al cuerpo un mayor consumo de energía para el que aún no está preparado, de ahí la sensación de agotamiento. Los síntomas los padecemos todos en mayor o me
nor medida y es conveniente ponerle remedio para poder reanudar el ritmo de vida habitual.

La manera natural de enfrentarnos a esta falta de energía es alimentándonos correctamente. Aumentar la ingesta de alimentos con alto contenido energético, realizar alguna actividad deportiva diaria al aire libre y beber mucha agua es la fórmula magistral que nos ayuda a recobrar las fuerzas.

12+1 Pasos para renovar energías

Aquí repasamos cuales son los alimentos que nos ayudan a superar el cansancio y la flojera sin poner en peligro los esfuerzos por enfundaros el bikini o los pantalones del verano pasado.

1.- Al decir que tenemos que obtener la energía de la alimentación no nos referimos a comer cantidades ingentes de comida. Se trata de comer con criterio y de acuerdo al gasto calórico de cada persona.  Los alimentos hipercalóricos están desaconsejados dentro de este proceso.

2.- La primavera es rica en futas y verduras frescas. Eliminemos por una temporada los alimentos procesados porque son ricos en grasas saturadas que se acumulan en el cuerpo y el organismo va a necesitar más energía aún para eliminarlas.

3.- Los carbohidratos saludables son el verdadero carburante. El cuerpo necesita su dosis de glucosa para mantener un buen nivel de actividad, la cuestión es de dónde sacarlo. En estos momentos las mejores fuentes son la avena y el pan de centeno cuyo contenido en fibra aporta un plus.  Por el contrario, los alimentos azucarados no son bien recibidos, el cuerpo rechaza el exceso de glucosa segregando insulina y convirtiendo  el azúcar en grasa.

4.- Naranjas y limones, o cualquier cítrico que tengas a mano, kiwis, pomelos, mandarinas… tienen la vitamina C que necesitas en estos momentos pero además son energizantes gracias a su contenido de aceites esenciales volátiles.

5.- La leche vaca es rica en calcio y proteínas, pero también en grasas y colesterol si se consume en exceso. Las alternativas son los preparados de soja o de arroz y la leche desnatada.

6.- No saltarse ninguna comida. El desayuno es la primera del día y debe ser completa para que no nos falte energía durante la mañana. Cereales, pan, fruta, proteínas  en forma de pavo, jamón o huevos y  ¿por qué no? Un café o un té.

7.- A media mañana comer fruta. Las macedonias son un preparado ideal, así como los plátanos que ayudan a mantener el metabolismo activo hasta el mediodía. Todo ello aporta azúcares saludables que siguen alimentando el cerebro.

8.- En la comida debemos llenar los platos de alimentos ricos en hierro (acelgas, espinacas, legumbres, quinoa). La carne roja también aporta los nutrientes necesarios pero éste es un producto a consumir con estricta moderación.

9.-La recomendación para la merienda es la misma que para el almuerzo, pero en esta ocasión optemos por frutos secos como las nueces, avellanas o almendras. Un yogur es el complemento perfecto.

10.-No dejar la cena para la última hora del día. Hacer la digestión en la cama no  ayuda a conciliar el sueño y al día siguiente se echa en falta esa energía. De cualquier forma la cena deberá ser ligera pero completa: Huevos, pescados, sopas y verduras a la plancha son la mejor alternativa.

11.- Beber agua. Mucha. El agua impulsa nuestra energía de forma casi inmediata. Aunque no nos demos cuenta las situaciones de estrés facilitan la deshidratación del cuerpo. Mantener el nivel de hidratación es necesario para hacer funcionar correctamente el organismo.

12.- Hacer ejercicio al aire libre. Los paseos en las tardes soleadas o las caminatas por el campo son vigorizantes. Se liberan endorfinas que ayudan a recuperar el optimismo y eliminar la apatía.

12+1.- Ojo con los suplementos vitamínicos. Con una correcta alimentación a tu cuerpo no le va a faltar ni vitaminas ni minerales. Por el contrario la toma diaria de vitaminas sin supervisión médica puede ser totalmente contraproducente.