Existe la falsa creencia de que las personas que padecen hipotiroidismo están condenadas a padecer sobrepeso hagan la dieta que hagan. Una afirmación basada en el aluvión de famosos y famosas que en los últimos tiempos han hecho público este problema metabólico y, de paso, justifican así algún quilito de más. Un error que induce a pensar a quienes tienen este trastorno, que hagan lo que hagan, va a ser un esfuerzo inútil porque es la enfermedad la que manda. De la misma forma, otras se han amparado en el hipertiroidismo (problema similar que en ese caso acelera el metabolismo) para excusar su extrema delgadez.

Los endocrinos ya han llamado la atención sobre esta cuestión. Los trastornos tiroideos una vez controlados por el especialista no tienen consecuencias en el paciente y por supuesto no justifican cambios descontrolados de peso. Vamos a desmontar este mito explicando qué es el hipotiroidismo, qué consecuencias tiene y cuál es su tratamiento.

Hipotiroidismo y nutrición, clínica estética ethia

Nos encontramos ante un trastorno de metabolismo producido por el mal funcionamiento de glándula tiroidea. Se considera hipotiroidismo cuando a través de una simple analítica sanguínea se descubre que los niveles de TDH en sangre  están por encima de lo normal, lo que significa que la glándula tiroides está trabajando al máximo para aumentar la secreción de la hormona que facilita la mayoría de las funciones del organismo. Como consecuencia el metabolismo se ralentiza y es en ese momento cuando la alimentación cobra especial importancia porque desciende el gasto energético, es decir, el consumo de calorías motivo por el cual una dieta inadecuada va a desembocar inevitablemente en un aumento de peso.

Otros síntomas que alertan de la aparición de este trastorno son tener un cansancio casi permanente, somnolencia, apatía, piel y cabello seco, falta de libido y frío.

El marcador hormonal de TSH de una persona sana se sitúa entre 0.27 y 4 uUI/ml, una vez  pasa de ahí se considera hipotiroidismo subclínico y cuando ese marcador alcanza 10 es el momento en el que especialista endocrino considerará comenzar una medicación diaria vitalicia con levotiroxina de sodio que compensará la mala producción del tiroides. El ajuste perfecto de esa medicación no tiene más efecto secundario que devolver el ritmo del metabolismo a su lugar y a partir de ahí se acaban los síntomas molestos del hipotiroidismo y de paso la excusa para el aumento de peso.

Según asegura la nutricionista de Ethia Laura Santamaría, no existe una alimentación expresamente indicada para esta afección, aunque sí una serie de alimentos que ayudan a mejorar el funcionamiento de la glándula tiroidea. Así los mariscos y pescados marinos, huevos, la leche y derivados lácteos desnatados, la sal yodada, las algas (con moderación) y el ajo se situarían en campo amigo, mientras que las crucíferas (grupo de las coles), vegetales como apio, cebolla, rábanos, el trigo, las nueces o castañas y los higos, melocotones, uvas debemos comerlos con mucha moderación porque ayudan poco.

Esta dolencia es más habitual de lo que parece y puede deberse a varias causas, aunque la más frecuente es la tiroiditis de Hashimoto, un  fenómeno auto inmune que tiene como consecuencia la destrucción progresiva de la glándula tiroidea. Suele aparecer en mujeres una vez superados los 40 años o una vez atravesada la menopausia, aunque también puede darse en hombres y jóvenes.

Otras causas pueden tener su origen en la genética, las dietas deficitarias en yodo, haberse sometido a tratamientos con litio o haber sufrido determinados problemas postparto. Aunque la incidencia de ellas entre pacientes con trastorno tiroideo es muy baja.

Precisamente por el segmento mayoritario del perfil de las personas afectadas por el hipotiroidismo es tan importante mantener una dieta equilibrada, donde las frutas y verduras frescas dominen sobre las carnes rojas, que incluya legumbres, pescados y huevos, y donde las grasas saturadas, los productos precocinados o industriales y el alcohol sean de consumo muy excepcional. Es importante que se respeten cinco comidas de manera que se favorezca el mantenimiento del ritmo metabólico.

La actividad física juega un papel fundamental para mantener el peso a raya, pero en los casos de hipotiroidismo es más importante que nunca porque va a ayudar a quemar las calorías que el metabolismo no consume. El ejercicio más recomendado es el aeróbico; andar veinte minutos al día, correr, nadar o montar en bicicleta, pueden ayudar a reducir los síntomas. Pero sus bondades no se quedan ahí, además de quemar grasas, al utilizar mucho oxígeno se incrementa la capacidad pulmonar y fortalece el sistema cardiovascular.

El hipotiroidismo es dolencia común, de fácil solución que no tiene por qué interferir en nuestro ritmo de vida ni en nuestro aspecto físico. Y por supuesto no es excusa para dejarse llevar por falsas creencias.