¿Es cierto que dormir poco engorda? Es una de las frases que se escuchan últimamente, y aunque parece uno de esos mitos urbanos, lo cierto es que tiene una base científica sólida que lo ratifica. Sí, es cierto: dormir poco engorda.

Este mes de abril Orfeu Buxton, neurobiólogo de la Escuela de Medicina de Harvard, publicó en la revista Science Translational Medicine, el resultado de un estudio que registra una reducción del 8% en la capacidad de quemar calorías en un grupo de voluntarios a los que se alteró la cantidad y la calidad del sueño durante tres semanas.

Puede parecer que quemar un 8% menos de calorías no es gran cosa, pero si se mantuviera la dieta y la actividad física, esto equivaldría a un aumento de cinco kilos y medio al año. Y a ello habría que sumar las calorías de los alimentos que se pueden ingerir de más al sentirnos fatigados por la falta de descanso, y las calorías no consumidas por la actividad física no realizada  por el mismo motivo.

De hecho, según el mismo estudio, un efecto adicional de la falta de sueño es la alteración de la leptina y la grelina, que son las hormonas que regulan el hambre. Esta alteración hace que aumente el apetito, y que nos apetezcan más los alimentos ricos en  carbohidratos y no tanto las frutas, verduras y hortalizas.

Este efecto es especialmente preocupante en la infancia, ya que un reciente estudio del Centro de Investigación Biomédica en Red – Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición, la alteración del sueño en la infancia podría favorecer la aparición de sobrepeso y también se da el efecto a la inversa: el sobrepeso incrementa el riesgo de sufrir trastornos del sueño.

En este punto, recordamos que unos hábitos de sueño saludables para un adulto incluyen dormir de 7 a 8 horas al día (con pequeñas diferencias individuales, y teniendo en cuenta que con los años se tiende a dormir algo menos), y para los niños estaríamos hablando de entre 9 y 10 horas. Siempre de forma regular y adoptando unos horarios que nos permitan irnos a la cama y despertarnos a la misma hora.

No obstante, tampoco es tan sencillo establecer una relación directa entre la falta de sueño y la obesidad, ya que también intervienen otros factores. Las personas que duermen menos horas de lo aconsejado o con hábitos poco saludables pueden adecuar su dieta con una menor ingesta calórica o una mayor cantidad de ejercicio diario para mantener su peso estable.

Por tanto, aunque un sueño suficiente y reparador es aconsejable por varias razones, las variables que hay que tener en cuenta para mantener el peso óptimo y saludable para las personas son las de siempre: la dieta y la actividad física. Los trastornos del sueño no deben servir de excusa para justificar el sobrepeso, más bien al contrario, es algo que debe atajarse cuanto antes para mejorar el estado de salud y el bienestar de la persona.

Recuerdas que si tienes sobrepeso y quieres tener una cita gratuita y sin compromiso con nuestro equipo médico, puedes ponerte en contacto con tu clínica Ethia más cercana.