Que dormir bien regenera el cuerpo no es nuevo.

Ocho horas de descanso relajado y profundo hacen más por nuestra salud, bienestar y belleza que la mayoría de los tratamientos rejuvenecedores. Pero lograr esos niveles de calidad en el descanso no siempre es fácil. Con la edad dormimos menos y eso acelera el envejecimiento o ¿Es el envejecer lo que nos hace dormir menos?

La falta de sueño está conectada con un sinfín de problemas. Podemos comenzar la lista con la permanente sensación de cansancio, seguir con la perdida de precisión en nuestros movimientos y la dificultad para pensar o razonar,  hasta llegar a enfermedades de carácter inmunológico y metabólico.

El sueño y el descanso es la desconexión que el cuerpo necesita para volver a funcionar a pleno rendimiento. No se trata de apagarnos, se trata de ralentizar unas funciones para poner a pleno rendimiento todo el mecanismo de reparación corporal.

El sueño y el descanso es la desconexión que el cuerpo necesita para volver a funcionar a pleno rendimiento.

¿En qué nos ayuda dormir?

Al dormir respiramos más relajada y profundamente, lo que permite llevar más oxígeno a las células y activar su regeneración. Un principio muy sencillo en el que se basa todo el proceso de renovación celular y que evita el envejecimiento.

El primer lugar donde notamos la falta de horas de sueño es en la piel, nuestro órgano más visible y más sensible. Sin descanso pierde capacidad para estimular la producción de colágeno y elastina, se hace más difícil recuperarse de la exposición al sol. Sin sueño la piel pierde luminosidad y evidencia con más facilidad los signos del cansancio como las ojeras o las manchas.

Dormir también evita que engordemos. El índice de masa corporal puede dispararse un 1,4 más de la cuenta si no descansamos. El insomnio hace que deje de funcionar la hormona que regula el apetito y nos lleva directamente a consumir carbohidratos que compensen la ansiedad.

No todos necesitamos el mismo tiempo de descanso para repararnos.

8 pasos que ayudar a dormir bien

1.- No todos necesitamos el mismo tiempo de descanso para repararnos. Pero aunque es innecesario equipararnos con los niños y adolescentes (que necesitan entre 10 y 14 horas de sueño), los adultos precisamos entre 7 y 9 horas. Nunca menos y pocas veces más.

2.- Los fármacos pueden ayudarnos a conciliar el sueño, pero no a lograr un descanso de calidad que sólo de manera natural se puede conseguir. Estamos ante un sueño inducido que solo en parte se traduce en sueño reparador.

3.- Adopta hábitos y rutinas. Somos animales de costumbres y  al cuerpo se le puede educar para que nos responda como queremos. Acostarse todos los días a la misma hora llevará al organismo a aprender a desconectarse siempre en el mismo momento.

4.- Dentro de esos hábitos diarios, adelanta al menos dos horas el momento de la última comida, acostarse en plena digestión no ayuda a dormir. Tampoco ayuda tener el estómago totalmente vacío, así que toma una infusión o un vaso de leche poco antes de ir a cama.

Leer un poco antes de dormir contribuye a despejar la mente de los sucesos del día y relaja el cuerpo.

Una práctica deportiva diaria ayuda a generar hábitos que predispongan al cuerpo a demandar descanso y generar somnolencia.

5.- Duerme en un espacio placentero. Ten la habitación ventilada, con una temperatura de 20 grados, libre de ruidos y de aparatos tecnológicos. Carga los móviles en una habitación diferente a donde duermas.

6.- Una práctica deportiva diaria ayuda a generar hábitos que predispongan al cuerpo a demandar descanso y generar somnolencia. No lo hagas poco antes de acostarte porque conseguirás el efecto contrario.

7.- De la misma manera que tienes una hora para acostarte, tenla también para levantarte. La anarquía horaria en el descanso es el mayor enemigo del sueño de calidad.

8.- La práctica del yoga, la meditación o el mindfulness va a permitir incrementar el control que tenemos sobre esa parte inconsciente de nosotros mismos, de forma que facilitaremos la reeducación de nuestro organismo para que reclame sueño cuando podemos dárselo.

Si con estas pautas no consigues regular tu ritmo de descanso, consulta con tu médico por si hubiera problemas más serios.

Y recuerda, el primer y más básico tratamiento de belleza y antienvejecimiento es dormir hasta el último segundo que necesite nuestro cuerpo.