Desde que hace ya más de veinte años se empezó a utilizar el láser para eliminar el vello no deseado, una serie de mitos populares en torno a la depilación y el constante desarrollo de nueva aparatología generan bastante desconocimiento sobre el tema.

Analizamos algunos de los más populares y te ayudamos a descubrir la verdad:

“La fotodepilación es para pieles morenas, y la depilación láser solo sirve para las que tienen piel blanca y pelo negro”.  Falso.

En realidad, fotodepilación es un término que puede utilizarse tanto para depilación láser como para luz pulsada, pero suele aplicarse solo para este último método. El tipo de luz de una y otra es diferente, y también sus resultados. La fotodepilación (luz pulsada) es de tipo policromática, muy versátil y apta para todo tipo de pieles, pero menos precisa y segura.

En el caso de la depilación láser, se aplica luz monocromática sobre la piel con vello, que es captada por la melanina concentrada en el pelo. La cantidad de luz es tan elevada que consigue aumentar la temperatura interna de la melanina tanto que acaba destruyendo el folículo piloso. Por tanto, la depilación láser es más segura, permanente y fiable, pero es cierto que hasta hace unos años, solo ofrecía resultados óptimos con pelo oscuro sobre piel clara. Ahora, gracias a las nuevas generaciones láser, como el Vectus, también es apto también para pieles morenas, consiguiendo unos resultados excelentes.

 “La depilación láser provoca cáncer de piel”. Falso.

Debido a su efecto selectivo en la piel a través de la melanina, el láser no es causante de esta enfermedad. Sin embargo, como con cualquier otro tratamiento dermatológico, todos los pacientes deben ser revisados por un médico antes de comenzar la depilación y sobre todo aquellos que padecen algún tipo de patología en la piel.

 “Hay que depilarse con luna menguante”. Falso.

El crecimiento del vello no depende de la luna, no hay ninguna evidencia científica que lo demuestre.

“Basta con una o dos sesiones láser para eliminar el vello de forma definitiva.” Falso.

Lo normal es que sean necesarias varias sesiones para que el tratamiento sea eficaz, ya que el proceso de crecimiento del vello no es homogéneo. Pueden ser necesarias entre 6 y 12 sesiones, y en algún caso más, dependiendo de la cantidad y calidad del vello, del color de la piel y de la zona de tratamiento. Si tiene dependencia hormonal, puede dificultar y prolongar el tratamiento.

“Si eres hombre, la depilación láser duele más”. Verdadero (a medias).

En aquellos que tienen mayor densidad de vello, y más fuerte, suele ser más molesto que en el caso de las mujeres, aunque esa molestia se puede mitigar con cremas anestésicas y con frío. Por eso decimos que es una verdad a medias. El dolor es directamente proporcional a la cantidad de pelo, cantidad de melanina y a su grosor, cuanto más negro y mayor cantidad y mayor calibre más molesta, pero también depende de la zona y del umbral de dolor de cada paciente. La mayoría de los pacientes lo toleran bien y siempre merece la pena el resultado final.

“La depilación láser sirve para todo el mundo”. Falso.

Aunque es un método muy seguro, hay algunas patologías para las que la depilación láser está contraindicada, por ejemplo durante un tratamiento con isotretinoina (tratamiento utilizado en acné severo) habría que esperar unos meses después de terminarlo o en caso de psoriasis durante un brote agudo si afecta a la zona a tratar. Y durante el embarazo. Por eso es tan importante que el tratamiento esté supervisado por un médico que realice un historial clínico a la persona, y estudie las características individuales de la piel.

“El vello rubio o claro no se puede eliminar con láser”. Falso.

Al tener menos concentración de melanina, puede ser algo más complicado y suelen ser necesarias más sesiones, pero con los láseres de última generación sí es posible una eliminación siempre que exista algo de melanina. Para ello se realiza un prueba con el láser y se valora si ha sido efectivo el tratamiento, así nos aseguramos la eficacia del resultado.

“Hay que dejar crecer el pelo antes de depilación láser”. Verdadero (a medias).

Es importante no realizar una depilación con extracción del pelo (con pinzas, o cera o máquinas de arranque de pelo) en una periodo de un mes y medio antes, para que la raíz del pelo esté dentro del folículo y pueda captar la energía del láser y destruirlo, pero sí se puede depilar con cuchilla hasta dos o tres días antes. Así la piel no estará irritada por la cuchilla y la molestia del láser será menor.

“No se puede hacer una depilación láser en verano”. Falso.

Es cierto que la piel bronceada dificulta la depilación, y puede ser peligroso porque aumenta el riesgo de quemaduras y también que no es conveniente someter a la piel recién depilada a sesiones intensas de sol, pero hay algunas zonas (como las axilas) que no están expuestas al sol, y por tanto no se ponen morenas, con lo que da un poco igual la fecha. Por otro lado, si utilizas una buena crema de protección solar para los primeros días de sol, y como son necesarias varias sesiones, puedes realizar justo antes de verano, y otra dos o tres meses después, cuando el moreno se haya ido.

“El color del autobronceador también afecta a la depilación”. Verdadero.

Si utilizas autobronceador en las piernas a lo largo del año, sería conveniente que unas semanas antes de tu primera sesión lo dejaras de usar.

“El vello eliminado vuelve a salir con el tiempo”. Falso.

El vello eliminado es destruido, no vuelve a salir, no se regenera. Pero sí es cierto que la depilación con láser se trata de una depilación permanente, no definitiva. ¿Qué quiere decir esto? Puede ocurrir que en la cara, si hay estímulo hormonal, crezca más vello, en menor cantidad y más fino. También puede haber folículos pilosos “dormidos”, por eso a veces se puede requerir alguna sesión de mantenimiento. Sin embargo, por ejemplo en zonas como ingles o piernas si el vello no ha vuelto a crecer en los siguientes 7 meses en la zona depilada con láser, lo más probable es que el paciente nunca más vuelva a verse afectado por su aparición.