Si eres un hombre de los que echa mano de la crema facial de su pareja para alejar el fantasma de las arrugas, estás perdiendo el tiempo y malgastando un producto seguramente carísimo. Los tratamientos de belleza femeninos no sirven para la piel masculina. Lo único que estarás consiguiendo es hidratar levemente tu piel y enfadar a tu pareja.

En todo lo que concierne a los cuidados de la piel y la cosmética, hombres y mujeres somos diferentes. Nuestro mapa hormonal es diametralmente opuesto y crea problemas y necesidades distintas a los que la cosmética da respuesta de manera separada.

Lo primero que debes tener en cuenta es que tu piel es casi un 25 % más gruesa que la de la mujer, lo que la hace menos frágil. Por otro lado tiene una mayor concentración de vasos sanguíneos en el rostro, principalmente en los pómulos. Y como todos sabemos, abundante vello facial provocado por la testosterona que estimula su crecimiento a partir de los 16 ó 17 años. Además, tienes mayor número de glándulas sebáceas, responsables de la producción de sebo y son más activas que en la mujer.

cuidados piel hombre

Pero no todo suena mal. Los hombres disfrutáis de una mayor proporción de colágeno porque lo sintetizáis en mayor cantidad y acumuláis más. De esta manera aunque perdáis colágeno con la edad, al tener la piel con mayor grosor no padecen arrugas hasta casi los 40 años, e incluso, en ese caso es un proceso mucho más lento. Eso sí, de la que aparecen, los surcos son mucho más profundos.

La fisiología de tu piel combinada con el afeitado diario, son los que van a determinar el comportamiento de tu rostro y tus tratamientos.

La base de tu cuidado facial arranca con el afeitado diario, ¡tómate tu tiempo y hazlo con mimo!. La zona de la barba contiene entre 6.000 y 25.000 folículos pilosos. Con que uno de ellos no crezca a través de la apertura del folículo se desencadena la temida foliculitis o pelos enquistados que pueden llegar a inflamarse con cierta facilidad creando serias complicaciones.

¿Cómo evitarlo y cuidar la piel masculina?

1.- Utiliza agua caliente para humedecer bien la piel antes del afeitado.

2.- Masajea bien la cara con movimientos circulares en sentido contrario al crecimiento del pelo de forma que lo despegues lo más posible de la piel.

3.- Emplea mejor  un gel de afeitado que espuma o jabón, su textura envolvente es más eficaz a la hora de ablandar el vello.

4.- Desliza la cuchilla en el sentido del crecimiento del vello, de arriba abajo, del pómulo a la boca y de barbilla al cuello, además de esta manera evitarás cortes en la piel.

5.- Ojo con el after shave. La tendencia natural a la sequedad de la piel masculina tiende a agravarse al utilizar ciertos after shave que contienen alcohol. Mira muy bien la letra pequeña de los productos para calmar la irritación del afeitado y destierra aquellos que contengan alcohol.  Sustitúyelos  por un producto de cuidado facial que no sea agresivo y no contenga derivados del etanol. En estos casos no siempre los caros son mejores, son preferibles los que contienen camomila porque alivian la irritación y la vitamina E para mejorar la circulación. Algunos bálsamos pueden dejar sensación de grasa en la piel que desaparece en pocos minutos y aportan hidratación y frescor.

Y finalmente, utiliza una crema hidratante especialmente diseñada para el cutis del hombre. Desde que Biotherm lanzó al mercado sus tres productos estrella para hombres: una hidratante, un antiarrugas y un reafirmante, la cosmética masculina ha dado pasos de gigante hasta llegar a productos tan sofisticados como los serums que arrasan actualmente.

Antes de elegir una, descubre cuál es tu tipo de piel y en función de la sensibilidad, las alergias y la densidad del vello compra el más adecuado. No te dejes apabullar por la publicidad y escoge aquello que sea compatible con tu cutis y que no aporte grasa, que mantenga la densidad del colágeno, que contenga filtro solar (el sol no distingue el sexo a la hora de quemar y dejar rastros de manchas) y que el aporte de hidratación deje una sensación agradable el resto del día.