El cuello es quizá una de las partes del cuerpo que más claramente delatan la edad y el envejecimiento prematuro. Estar en permanente movimiento somete a esta piel del cuello a un estrés que no sufre ninguna otra zona del cuerpo, lo que hace que comience a perder colágeno y se debilita la elastina, desaparece la tersura dando paso al descolgamiento. Paralelamente las clásicas arrugas circulares, o también llamadas anillos de Venus, se hacen mucho más evidentes.

El cuello apenas tiene glándulas sebáceas o tejido óseo que le dé el soporte del que goza la piel en otras zonas del cuerpo, lo que le hace tan frágil como la piel del contorno de los ojos. Además, es muy sensible a los cambios hormonales como la caída de la producción de estrógenos. Sin apenas fibras de colágeno, se deshidrata y pierde elasticidad con mucha facilidad.

Los métodos para minimizar los efectos visibles del paso del tiempo van desde aquella famosa tirita con la que Carmen Sevilla se estiraba la piel,  hasta las más avanzadas técnicas que utilizan aparatología de vanguardia. No obstante, siendo una zona tan delicada y una piel tan fina, más que un cuidado localizado y puntual, requiere prevención y mimos continuados.

5 pasos a tener en cuenta para el cuidado del cuello

1.-  Mantener la zona bien hidratada es un “must”. Como ya hemos comentado el cuello carece de glándulas sebáceas, con lo que necesita un refuerzo de hidratación diario. La crema que utilizas para hidratar la cara es perfecta para la zona del cuello. Lo mismo ocurre con los serum o las cremas nutritivas. Haz extensivo el tratamiento de tu rostro a la zona del cuello y parte alta del escote.

2.- Exfolia la zona una vez por semana. Eliminar las células muertas contribuye a regenerar el tejido y mantenerlo sano y con buen aspecto.

3.- Si notas los primeros signos de envejecimiento, ponte en manos de un profesional para realizar un peeling o micro-abrasión en la zona. Con ello mejoras la textura de la piel del cuello y eliminas las primeras manchas o señales de edad.

4.- Ten cuidado con las posturas que adoptas. Permanecer demasiado tiempo con la cabeza inclinada hacia adelante consolida las arrugas. Mantener la espalda derecha y la cabeza alzada es casi un deber.

5.- Utiliza una almohada adecuada para dormir con la que no fuerces la posición del cuello. Además de evitar lesiones vertebrales, retrasarás la aparición de las arrugas.

Cómo eliminar la Papada

La papada es otra de las preocupaciones que más gente lleva a las consultas de medicina estética. Se trata de grasa acumulada por debajo de la barbilla que acentúa el descolgamiento de la piel en esa zona. Suele obedecer a factores genéticos, pero también es un signo inequívoco de sobrepeso. Llevar una dieta equilibrada es fundamental para evitar que aparezca, pero una vez está podemos atacarla. Te contamos cómo.

a.- Con mesoterapia. Lo mismo que utilizamos mesoterapia para reducir los acúmulos de grasa localizada en el vientre o en las caderas, puede realizarse en la papada de manera que eliminamos la grasa y tensamos la piel de la zona para devolverle el aspecto anterior. En este caso será el médico estético quien decida cuales son los productos más adecuados para realizar las infiltraciones,

b.- Con cremas. Las cremas anti celulíticas pueden ser útiles en esta zona, siempre que las acompañemos de una dieta adecuada para reducir.

c.- Con masajes. Los masajes faciales facilitan la circulación sanguínea y el drenaje de los líquidos y grasa acumulada. Además de acudir regularmente a un profesional, realízate uno a ti misma cada día presionando levemente con las manos desde el cuello hacia el mentón.

La aparatología médica, como el Laser ICON de Ethia Bilbao ofrecen excelentes resultados aplicados a estas zonas puesto que estimulan la producción de colágeno en las capas más profundas de esta delicada piel. Tensa, estira y mejora el aspecto de la piel en pocas sesiones, tanto para la papada como para mejorar la piel de cuello.

Pero todos estos esfuerzos servirán de poco si no mantenemos una dieta equilibrada que elimine los alimentos que contengan grasas saturadas y no ingerimos al menos litro y medio de agua diarios para regular nuestro nivel de hidratación.