Aclarar si la cosmética moderna ofrece resultados con garantías para el rejuvenecimiento facial o no podría llevarnos un largo post de información, y hemos intentado simplificarlo.

Lo cierto es que no hay mujer y ya muchos hombres que no utilicen cremas cosméticas para frenar el envejecimiento facial. ¿Los resultados son los esperados?  Ni sí ni no, todo va a depender de las expectativas de cada persona.

Hace un par de años un estudio de la Organización de Consumidores y Usuarios  (OCU) concluyó, después de experimentar con 14 cremas en más de 30 personas, que el producto más efectivo contra las arrugas coincidía con la marca de un supermercado discount que se vende por 2,99€, frente a otros productos cuyo precio se multiplicaba por diez.El segundo puesto en esta investigación lo ocupó una crema de venta en farmacias con un coste de 26,90€.

Estos resultados, además de acabar con las existencias de esta crema en el supermercado en cuestión durante meses, caló en el ánimo de quienes invierten cantidades importantes en cremas para prolongar la belleza de una piel sana.

Nos preguntamos si el elevado precio de las cremas de la llamada alta cosmética responde a sus resultados. A tenor de la encuesta de la OCU no, pero todo es relativo. Ninguna de las grandes marcas saca al mercado un producto sin una eficacia contrastada.

En casi todos los casos  los principios activos que componen estas cremas son muy parecidos e incluyen alfahidroxiácidos, retinol, colágeno, vitamina C, vitamina D, ácido hialurónico, elastina, etc. Sin embargo, cualquier dermatólogo nos dirá que de éstos solo algunos pueden ser absorbidos por vía tópica.

La piel está formada por multitud de capas que construyen un tejido muy vivo y es en la cara donde la capacidad de absorción es más alta. La cosmética actúa sobre la epidermis, pero los principios activos que son capaces de llegar a la dermis y actuar sobre ella son considerados medicamentos farmacológicos y solo pueden ser prescritos y supervisados por un médico.

En este punto hay que aclarar que los tratamientos médico estéticos aplicados por la medicina estética suponen otro nivel más hondo, ya que su zona de trabajo son las capas más profundas de la piel como la dermis. A ellos se llega con productos compuestos a base con ácido hialurónico de diferentes densidades para dar volumen o rellenar arrugas, y productos formadores de tejidos, útiles en caso de flacidez facial.

Lo cierto es que, lo que nos lleva a comprar una crema frente a otra es la sensación que nos aporta sobre la cara, la untuosidad de la misma y la hidratación.

La cosmética sola no nos va a solucionar el borrado de las arrugas o la eliminación de las manchas, pero sí puede retrasar su aparición a base de preservar la hidratación de la piel y cuidarnos del sol con un buen factor de protección.

¿Qué deberíamos pedirle a un producto cosmético?

  • Que contenga un factor de protección solar alto. Las marcas de alta gama están introduciendo un factor de protección 50 en sus productos de día.
  • El ácido láctico se ha utilizado en cosmética desde siempre, pero hay otros que son útiles para mantener la hidratación y contribuir a la regeneración de la piel como, los ácidos glicólico, mandélico o kójico.
  • El retinol es una de las formas de la Vitamina A muy utilizado en cosmética. Se encuentra en cremas para la cara, antiarrugas, para el cuidado de la piel como despigmentante y exfoliante.

El objetivo de estas cremas es que hidraten, nutran y protejan del sol sin producirnos efectos secundarios, pero para lograr un verdadero efecto rejuvenecedor es indispensable combinar su uso con técnicas médico estéticas supervisadas por un facultativo especializado.