Tenemos las vacaciones a la vuelta de la esquina. Once meses de rutinas y control horario llegan a su fin. Sin embargo pueden convertirse en una loca carrera por aprovechar el tiempo vacacional, hilando un sinfín de actividades y obligaciones que nos alejan del propósito inicial: descansar cuerpo y mente.

Dejarse llevar por el momento, planificar lo justo (viajes, quedadas o excursiones), tirar el despertador y romper los horarios, son consejos básicos que los expertos nos dan para sacar partido de nuestras esperadas vacaciones.

Las comidas son una de las pautas que marcan los horarios del día. Desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena, son las cinco paradas que hay que hacer para comer, pero, en vacaciones nadie dice cuándo ni cómo.

En estos días es habitual pasar jornadas enteras fuera de casa con excursiones, días de playa o piscina, en las que el bocadillo o el picnic resuelven una o dos comidas. De la misma manera, si viajamos, la fórmula habitual de alojamiento y desayuno o ambas más  y la cena, deja la nos cubre en lo alimenticio.

Aunque cierto desorden puede ser beneficioso no debemos olvidar que la anarquía alimentaria también puede llevarnos a ganar unos kilos que luego costará quitar.

A la hora de enfrentarnos a las comidas veraniegas ten en cuenta dos principios en vacaciones:

  • Hacemos un menor consumo calórico
  • Es importante beber más agua de la habitual para mantener la hidratación con el calor y la sudoración.

 

 

Cómo hacer una dieta saludable en vacaciones sin horarios

1.- Desayuna fuerte. La primera comida del día deber ser completa, aprovecha que no tienes prisas para alimentarte bien.

Una ensalada de frutas, huevos revueltos, una tostada con pavo o con jamón y tomate son el complemento perfecto para un tazón de leche, un café o una infusión reconstituyente. Convierte el desayuno en un pequeño almuerzo que te permita alargar la hora de la comida.

2.- Pica algo de fruta de temporada entre horas. La sandía y el melón te aportan líquido y son saciantes y refrescantes.

3.- Si eres de las que prefiere el tenedor al sándwich en un picnic opta por una ensalada que sea completa: tomate, zanahoria, remolacha, manzana, aceitunas, espárragos, cebolletas, rabanitos, patata cocida, pasta, atún y pollo, son ingredientes básicos que podrás ir alternando en el tupper para llevar a la playa o a la piscina.

 4.- Los sándwiches y bocadillos lo aceptan todo. Sobre una base de lechuga, tomate y huevo puedes incorporar embutido, pollo asado, lomo a la plancha o atún. Los inevitables bocadillos de tortilla de patata no pueden faltar en tu nevera playera, pero no son para todos los días al igual que las frituras y rebozados. Lleva fruta cortada en un recipiente, fácil de comer y muy agradecida en los momentos de calor.

5.- La cena deberá ser algo más intensa, pero no pesada. Opta por una cena vespertina que contenga una sopa fría o pasta y proteínas en forma de pescados o carnes a la plancha. Las barbacoas tan habituales en verano son una alternativa siempre y cuando no falten verduras y hortalizas para acompañarla.

6.- Elimina los refrescos gaseosos y azucarados. Sustitúyelos por agua o infusiones. Una buena hidratación hará más fácil contrarrestar los efectos de los inevitables combinados alcohólicos o la cerveza.

7.- Ten en cuenta que el aporte de grasa en verano suele venir de la mano de los helados. Elige aquellos que contienen fruta tipo sorbetes o polos, y vigila la composición de los helados industriales.

 

En resumen, el secreto de una alimentación sin horarios ni ataduras está en un desayuno completo y fuerte, una comida frugal y una cena vespertina, complementada con un picoteo de fruta entre horas y un aumento en  la ingesta de agua de litro y medio a dos litros de agua.

Recuerda que las vacaciones tienen que ser el remedio para el estrés. ¡A disfrutarlas! ¡Y buen provecho!