Uno de los elementos más esenciales en el funcionamiento de nuestro cuerpo es el colágeno. Una proteína que actualmente está presente en casi todos los cosméticos  y complementos alimentarios por su probada eficacia en los  tratamientos antiarrugas que combaten el envejecimiento. Los beneficios que nos reporta van mucho más allá, aunque si es verdad que todos ellos tienen que ver con la ralentización del deterioro corporal.

El colágeno es la proteína natural que estructura la piel. Funciona como una malla que cohesiona las células de la dermis, aportando un aspecto terso y saludable. Pero también es la proteína más extendida por nuestro cuerpo y la responsable de mantener la resistencia y la elasticidad del resto de los tejidos, como huesos,  ligamentos, cartílagos y tendones, así como el tejido conectivo que protege los órganos internos. Como muestra podemos señalar que el 95% de la composición de los cartílagos es colágeno.

Si bien la pérdida de colágeno es más notable a partir de la menopausia en las mujeres, lo cierto es que desde los 25 a los 30 años comenzamos un lento deterioro que apenas notamos, pero que el estrés y la exposición acumulativa a los rayos ultravioleta va haciendo cada vez más visible.  Nuestros hábitos y la alimentación van a determinar que logremos o no retrasar o minimizar la pérdida del colágeno de nuestra piel y del resto del cuerpo.

El envejecimiento y degradación de estos tejidos aumenta el riesgo de padecer osteoporosis o artrosis, de manera que prevenir la pérdida de colágeno es más una cuestión de salud que de mantener intacta la firmeza del rostro.

De cualquier manera, las enfermedades que mejor responden a los tratamientos con colágeno son las articulares (artritis y artrosis), las tendinitis y rigideces musculares, y la osteoporosis.

Aunque los tratamientos con colágeno son por vía oral, sobre todo si se pretende tratar enfermedades artríticas o reumatoides, lo cierto que la infiltración de la sustancia es muy efectiva porque se realiza de manera localizada allí donde está el daño.

Antiarrugas y reafirmación de la piel.

Pero no sólo el buen funcionamiento interno del cuerpo depende del colágeno. Esta proteína es la encargada de formar la red celular que sostiene nuestra piel y de mantener los músculos pegados a la dermis. Su lento deterioro es el responsable de las arrugas, de ahí que la mayoría de los cosméticos lleven colágeno como componente.

Si lo que se pretende es un rellenado efectivo de las arrugas, la técnica es muy sencilla. Se trata de inyectar una sustancia a base de colágeno en las arrugas de expresión o en las pequeñas marcas del rostro de forma que se sustituya la perdida natural. El resultado no interfiere en la expresividad del rostro, su efecto se alarga de dos a tres meses, no suele tener efectos adversos y permite la exposición al sol tras 48 horas desde el tratamiento.

Si se trata de arrugas o lesiones más profundas, el profesional médico-estético puede recomendar otros tratamientos que combinen el aporte de colágeno con otras técnicas.

Para evitar sufrir una pérdida acelerada de colágeno deberíamos:

-Huir de las dietas drásticas, sobre todo aquellas que dejan de lado las proteínas, porque se impedirá que se sinteticen proteínas más complejas y se cree más colágeno.

-NO FUMAR. El humo del tabaco y los ambientes viciados dejan depósitos en la piel agrediéndola, dañan los pulmones y dificultan la correcta absorción del oxigeno.

-Reducir el estrés porque destruye sin piedad las células de colágeno y facilita el camino para las arrugas de expresión.

-Proteger la piel expuesta al sol con cremas foto protectoras en invierno y en verano. El sol es un potente envejecedor y aunque necesitamos la vitamina D que su presencia estimula, su acción directa sin protección destruye el colágeno y facilita el descolgamiento de la piel.

-Mantener una dieta equilibrada con huevos, carnes magras, lácteos bajos en grasas, pescados y leguminosas como los cacahuetes, éstos últimos contienen proteínas y aminoácidos como la keratina, la lisina y prolina que favorecen la formación de los tejidos y previenen la flacidez

-Hidratarse por dentro y por fuera. El colágeno es hidrófilo (atrae al agua) y necesita hidratación suficiente para no deteriorarse.

-En condiciones de salud normales, otro de los deberes sería realizar al menos una hora de ejercicio físico diario, pero puesto que estamos hablando de una proteína que se utiliza como remedio para lesiones musculares y articulares, va a depender de las instrucciones del reumatólogo o del traumatólogo la recomendación de la actividad deportiva.