Los tratamientos no invasivos en la pelea contra el envejecimiento se han convertido en los “must” de la medicina estética. Entre ellos el Bótox se erige como el rey tanto por sus resultados como por la accesibilidad y facilidad de utilización.

El Bótox o toxina botulínica, aunque se le denomina toxina, no es un veneno, es una proteína que se origina a partir de la bacteria (Clostridium Botulinum),  responsable del Botulismo y que produce parálisis muscular.

En el año 2000 cuando su conversión en fármaco recibe las certificaciones para su uso en diversas especialidades médicas, entre ellas la medicina estética. Su utilización alcanzó en 2016 los cinco millones de tratamientos sólo con intenciones estéticas.

Su acción influye directamente sobre las arrugas de expresión (patas de gallo, entrecejo, líneas de expresión de la frente), actuando sobre los músculos procerus (el que frunce el ceño), la zona frontal (frente) y la zona orbicular (en torno a labios y párpados).

¿Cuándo empezamos con el Bótox?

Aunque no hay un momento definido sobre cuando comenzar a utilizar medidas contra el envejecimiento, lo cierto es que los especialistas médicos aconsejan actuar antes de que las arrugas y manchas sean demasiado pronunciadas, y mientras el óvalo facial mantiene aún su volumen.

Las pequeñas arruguitas o líneas de expresión comienzan a aparecer alrededor de los treinta años, cuando la acción del sol, la alimentación desequilibrada o el tabaco dejan de ser inofensivos y siembran  rastros en forma de manchas o líneas marcadas en el entrecejo y en los ojos.

Aunque la genética también tiene mucho que ver, el estilo de vida determina en mayor medida el estado de nuestra piel a lo largo de los años.

De hecho, a pesar de que está recomendado para adultos menores de 65 años, lo cierto es que la franja de edad que mayor uso hace del Bótox (un 49%)  es entre los 35 y los 50 años, mientras que los usuarios mayores del 50 se quedan en un 23%.

En buenas manos

El tratamiento con Bótox consiste en inyectar intramuscularmente toxina botulínica en la zona a tratar, para frenar la conexión con el nervio y hacer perder fuerza al músculo sin paralizarlo.

En este punto hay insistir en que sólo un médico especializado en este tratamiento será capaz de controlar el nivel de relajación según la dosis inyectada y conseguir el efecto natural deseado.

Cualquier época de año es adecuada para afrontar el tratamiento. No necesita ningún tipo de anestesia ni postoperatorio. La aplicación de las inyecciones apenas es dolorosa, si acaso molesta en el momento del pinchazo, pero nada más.

Hay que tener en cuenta que la cantidad de producto que se aplica sobre el músculo es de un volumen muy pequeño.

No nos cansaremos de insistir en que la trascendencia de este tratamiento radica en las manos que lo realicen. La precisión del pinchazo sobre el lugar correcto con la cantidad adecuada es lo que va a determinar el éxito del resultado.

Podemos afirmar sin equivocarnos que el Bótox es un producto muy seguro, avalado por un amplio uso en distintas especialidades médicas como la Dermatología, donde se utiliza para controlar la hiperhidrosis o exceso de sudoración, o en Neurología para paliar los efectos de la migraña severa.

Su efecto no es permanente. En cinco o seis meses la toxina es reabsorbida por el organismo y desparecen los logros obtenidos por lo que, según el criterio del especialista, habría que repetir el tratamiento.

A tener en cuenta en un tratamiento con Bótox:

1.- Cuenta al médico cada pequeño detalle de tu historia clínica, debe tener toda la información sobre qué medicamentos tomas o que tratamientos estás sobrellevando.

2- No vayas a piscinas o saunas en unos días.

3- No bebas alcohol los días siguientes.

4.- Evita el deporte y aquel ejercicio que te obligue a movimientos bruscos con la cabeza.

5.- Se consciente de que puede haber efectos no deseados, como la elevación de la cola de la ceja o la sensación de una mayor caída de los párpados, sobre todo en este último caso si las arrugas de la frente son muy pronunciadas.