El Ácido Hialurónico es una de las sustancias más importantes en la lucha contra el envejecimiento y el deterioro  del cuerpo humano. Su aplicación médica se multiplica en diferentes especialidades a medida que la investigación científica escarba en sus propiedades regeneradoras. Pero ¿sabemos qué es?

Si lo miramos desde la perspectiva que nos da la Biología nos encontraremos con la definición que lo describe como “un polisacárido (biomoléculas del tipo de glucosaminoglucanos), que presenta una función estructural. En seres humanos destaca su concentración en las articulaciones, los cartílagos y la piel. En una persona de 70 kilogramos de peso puede haber una cantidad total de 15 gramos de ácido hialurónico en su cuerpo, y un tercio de éste se degrada y sintetiza cada día”. ​

Lo que traducido al lenguaje corriente, significa que estamos ante un producto que nuestro propio cuerpo fabrica a diario y que se encarga de dotar de flexibilidad, hidratación y cohesión a los tejidos y articulaciones.

El Ácido Hialurónico es una de las sustancias más importantes contra el envejecimiento.

Ácido Hialurónico y aplicaciones

El ácido hialurónico es el componente principal para sostener la red que forma la piel y los tejidos musculares. Gracias a esta molécula que atrae el agua, se mantienen hidratados y nutridos, algo esencial para preservar la elasticidad y la tensión de la dermis, de los cartílagos y de los músculos.

Su aplicación médica es muy variada, tanto que actualmente no hay complejo vitamínico dirigido a personas con necesidad de recuperar energía y fortaleza que no lo incluya. Lo vamos a encontrar en los tratamientos para paliar los dolores provocados por el deterioro de las articulaciones (como la artritis o el reuma),  en la regeneración de tejidos duros como los cartílagos, hasta llegar al borrado de las arrugas faciales. En éste último caso, al atraer hidratación hacia las zonas de la piel más envejecidas, reconstruye la maya dérmica y devuelve al óvalo del rostro un aspecto más joven de forma natural. Pero vamos por partes y repasemos sus usos.

 

El Ácido Hialurónico es el componente principal para sostener la piel y los tejidos musculares.

Ácido Hialurónico, en medicina estética

En pocos años se ha convertido en un indispensable en los tratamientos rejuvenecedores. Las microinyecciones de ácido hialurónico no reticulado, combinado con vitaminas y oligoelementos o aminoácidos esenciales mejoran el metabolismo cutáneo. El hecho de que nos encontremos ante una sustancia biocompatible, desarrollada exclusivamente para embellecer, facilita que no se produzcan rechazos y aunque retorna al rostro su fisonomía juvenil, el aspecto logrado siempre será natural.

1- De uso estrictamente profesional e inyectado bajo la dermis crea una capa en forma de maya que atrae, mantiene la hidratación y refuerza la estructura natural de la cara.

2- En tratamientos preventivos anti-edad. Se utiliza para el relleno de arrugas faciales en combinación con otra sustancia natural como es el colágeno.

3 –Especialmente recomendado para el borrado de las arrugas de la parte superior de los labios.

4- También se utiliza de manera habitual en el relleno de labios que con los años han perdido volumen.

5.- Corrige las ojeras y previene lesiones oculares porque mantiene la estructura que rodea los ojos.

 

Las microinyecciones de ácido hialurónico no reticulado, mejoran el metabolismo cutáneo.

Ácido Hialurónico, en cosmética

Forma parte de casi todas cremas anti-edad, que lo contienen en su forma no reticulada.

1 – Mejora notablemente el estado de la piel porque ayuda a la regeneración celular.

2 – Aporta mayor hidratación y ayuda a mantenerla.

3- No es tan eficaz como las infiltraciones, pero se usa para mantener el buen estado de la piel después de un tratamiento rejuvenecedor porque prolonga los efectos.

 

El Ácido Hialurónico es uno de los componentes idóneos para la eterna juventud.

Ácido Hialurónico, en medicina tramautológica y de rehabilitación.

Su función como estimulador de la producción de colágeno lo hace indispensable en terapias de rehabilitación  y de tratamiento de dolencias osteo-artríticas.  El empleo de ácido hialurónico en este caso es en su variante reticulada y se puede presentar tanto en uso tópico, como infiltrado directamente en la lesión o  ingerido en forma de pastillas.

1 – Atenúa los dolores provocados por la artritis.

2 – Indispensable en la reconstrucción de cartílagos.

3 – En lesiones de rodilla. Los tratamientos con infiltraciones de compuestos de ácido hialurónico mejora la movilidad de las lesiones reumatoides de rodilla.

4  –En forma de complemento alimenticio estimula la producción de los elementos que regeneran los tejidos duros.

5- En pacientes de entre 40 y 50 años, previene el desgaste de las articulaciones y mejora su movimiento.

Aunque aún no podemos decir que hayamos encontrado la fuente de la eterna juventud, lo cierto es que el ácido hialurónico es, sin duda, uno de sus componentes.