El bronceado veraniego es uno de los alicientes para este momento del año, ya que es sinónimo de vacaciones, descanso y salud. Pero hay que tener en cuenta los riesgos que implica para nuestra piel intentar atrapar en dos salidas todo el color veraniego. De manera que las siguientes pautas te ayudarán a conseguir un tono saludable, rejuvenecedor y duradero.

1.- Cuida tu alimentación.  Elegir en esta época alimentos ricos en betacarotenos  que alimentan y estimulan la melanina de la piel de forma que facilitará que reaccione a la exposición al sol de manera más segura y tardará más en desaparecer el bronceado tan favorecedor.

Zanahorias, tomates, espinacas, espárragos, pepinos …Los ingredientes para hacernos ensaladas y batidos  verdes son casi infinitos. Todos ellos son elementos con un alto contenido en antioxidantes y vitaminas A, C y E. Sus propiedades anticicatrizantes van a ayudar a nuestra piel a regenerarse y lucir inmaculada.

2.- Mantén la piel hidratada.  La hidratación de la piel comienza desde el interior. La importancia de beber agua en verano es mayor que durante los meses invernales. La sudoración hace que eliminemos con mayor rapidez el agua por lo que es preciso reponer líquidos en menores intervalos de tiempo. De litro y media a dos litros de agua por lo menos. Tu cuerpo y tu bronceado te lo agradecerán.

3.- Exfolia el cuerpo una vez por semana. Este sencillo tratamiento es recomendable todo el año para eliminar todas las células muertas que ahogan la piel, pero en verano y depilada es aún más importante. Para ello puedes utilizar cualquier crema exfoliante o simplemente una esponja indicada para ello.

4.- Utiliza una crema con protección solar adecuada para tu fototipo de piel. Ten en cuenta que más alto tiene que ser en factor SPF cuanto más exposición tengas al sol. Sé generosa con el producto y repónlo sobre piel cada dos horas o después de darte un baño.

5.- Toma el sol poco a poco. Pegarse a la toalla durante horas los primeros días no sólo no te garantiza un bronceado, sino que además te quemarás. Si la piel se quema por mucha crema hidratante que le des después, se levantará y te despellejarás. Una vez sane puedes volver a tomar el sol, pero esa piel ya está lesionada y no conseguirás un tono uniforme y sano.

Consejos para un buen bronceado y estar protegida

Asumiendo estas ideas como básicas hay que tener en cuenta además que:

-. Evita las horas centrales del día. La inclinación de los rayo UVA es más alta y pueden producir quemaduras invisibles que con el paso de los años se convierten en lesiones.

-. Elige una crema protectora conocida, que haya sido convenientemente testada. El protector del año pasado puede seguir siendo útil si lo has conservado adecuadamente.

-. Si tienes piel grasa, con acné o demasiado seca tendrás que echar mano de una crema apropiada. Las hay más o menos fluidas, en gel, spray o en emulsión. Busca la más adecuada.

-. La cosmética con factor de protección es cada vez más habitual y eficaz pero no es una alternativa a los protectores solares. Son muy adecuadas para proteger la piel durante el invierno pero se quedan cortas en verano. Existen protectores con color que sí son perfectos para esta época del año.

-. No te olvides que el efecto conguito paso de moda hace años. Broncéate de manera saludable y dale a tu piel un color veraniego sin caer en el exceso. En este caso, pasarse de color solo trae envejecimiento prematuro, arrugas, manchas y en algunos casos el temido melanoma.